Plataformas ecologistas y ciudadanas de la primera zona de Cataluña que fue confinada por la pandemia de la covid-19, la Conca d'Òdena, se oponen a la construcción de un macropolígono en este territorio y acusan a la Generalitat y algunos ayuntamientos de aprovecharse del aislamiento para activar el proyecto. Los vecinos han empezado a organizarse. Quieren dejar muy claro su rechazo.

Así, después de colgar pancartas en los balcones para pedir la paralización de un polígono industrial que se proyecta en la zona de Can Titó, en el municipio de Vilanova del Camí, ahora han empezado a recoger firmas y preparan una manifestación para dejar clara la oposición. Los activistas, agrupados alrededor de la plataforma Salvem Can Titó, con el apoyo de la entidad Per la Conca y el sindicado Unió de Pagesos, denuncian que los ayuntamientos implicados han utilizado el confinamiento para activar a escondidas un proceso administrativo que permitirá construir el macropolígono donde ahora hay cultivos.

La creación de un polígono en la zona sur de Vilanova del Camí, proyectado en el Plan Director Urbanístico de la Actividad Económica de la Conca d'Òdena (PDUAECO), que impulsa el consejero de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet, con la aquiescencia de los ayuntamientos implicados, ha puesto a los vecinos de la zona en pie de guerra. Además del de Can Morera, situado en el municipio de Òdena, que ya levantó la oposición vecinal, el plan director pone sobre la mesa dos polígonos más.

Un segundo alrededor del aeródromo Igualada-Òdena, en unos terrenos al lado de la autovía A-2 en el límite entre Igualada y Jorba, y la última y polémica opción, que contempla los terrenos del sur de la Conca, desde el límite del río Anoia, entre Montbui y Vilanova del Camí. Es esta última opción, denominada "Ámbito Vilanova Sur", la que ahora genera rechazo en el territorio. El plan propone cerca de 200 hectáreas en el sur de Igualada, en una área que incluye los parajes de Can Titó, las Parellades y Plans de Tudó de Vilanova y el polígono de Montbui, actualmente vacío. En caso de salir adelante, significaría la reconversión de 200 hectáreas de suelo agrícola en suelo industrial.

Uno de los motivos que esgrime la propuesta es "aprovechar el alta conectividad con las vías de comunicación existentes y la vinculación con la trama urbana, especialmente en cuanto al barrio del Rec". De hecho, el proyecto prevé suelo industrial delante del barrio igualadíno, a la otra orilla del río Anoia. Los argumentos del colectivo Salvem Can Titó siguen la línea de los opositores a Can Morera y hacen hincapié en el hecho que "el 40% del suelo industrial de la Conca d'Òdena está vacío".

El mismo documento inicial del proyecto, elaborado por Territorio y Sostenibilidad, reconoce que hay un centenar de hectáreas libres en la Conca. Eso sí, señala que en su mayoría se trata de solares de menos de 2 hectáreas y, por lo tanto, "una oferta no válida para empresas que requieren grandes extensiones".

El principal grupo de la oposición del Ayuntamiento de Vilanova del Camí, Vilanova365, apoya a los vecinos y entiende que el proyecto es una "agresión al entorno natural" y manifiesta que "un polígono industrial más allá de Ronda Sur generará un impacto ambiental y paisajístico incalculable". También subraya que "supone ir contra el consenso, especificado al Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM)", en el cual se llama que el suelo de la zona de Can Titó no es urbanizable.

También considera que primero hay que llenar otros espacios, puesto que "en la Conca d'Òdena todavía hay polígonos vacíos y 20 ha industriales sin des­arrollar en la Pobla de Claramunt" y recuerda que "la misma propuesta de la Generalitat deja claro que, tanto Can Morera como la zona de Vilanova Sur, son las menos favorables para ubicar suelo industrial".

Los activistas acusan a los ayuntamientos de Igualada, Santa Margarida de Montbui y Vilanova del Camí de especulación urbanística. La Mancomunidad de la Conca d'Òdena, organismo supramunicipal que aglutina los ayuntamientos de la zona, tampoco sale bien parada del análisis de los vecinos y los ecologistas que se oponen en el polígono. Hasta ahora, los ayuntamientos implicados guardan silencio.

No obstante, la alcaldesa de Vilanova del Cami, Noemí Trucharte, expresó a través de un comunicado que los que se oponen al proyecto están mal informados. Los ecologistas denuncian que el proyecto no incorpora ningún estudio que demuestre su viabilidad económica. Por su parte, Unió de Pagesos afirma que el polígono hará desaparecer la actividad agraria de la zona.

Òdena tampoco quiere el de Can Morera
La lucha contra la idea de construir un macropolígono en la zona ya viene de lejos. El primer lugar en qué pensó la Generalitat fue Can Morera, en Òdena. El proyecto ha contado con la clara oposición vecinal y, en este caso, del gobierno odenense, presidido por la alcaldesa Maria Sayavera (ERC). De hecho, los republicanos ya ganaron la alcaldía expresando su rechazo al proyecto.

Por otro lado, el Ayuntamiento de Òdena no descartaba, incluso, abandonar la Mancomunidad Intermunicipal de la Conca d'Òdena si no se aceptaba su oposición a la creación de un polígono a la llanura de Can Morera. La alcaldesa Maria Sayavera ha lamentado en más de una ocasión que "sea tan difícil entender la negativa", en referencia a la insistencia de la Generalitat.

Respecto a este proyecto, el alcalde de Igualada, Marc Castells, así como otros alcaldes de la comarca del Anoia, se mostraba favorable. Según Marc Castells, que es también presidente de la Mancomunidad, hacen falta polígonos a la zona para combatir el paro.