Este miércoles, 9 de enero, los 10.000 empleados de Endesa retoman las acciones de protesta en defensa de un convenio digno, ante el endurecimiento del posicionamiento de la dirección de la empresa, que el pasado 27 de diciembre manifestó su voluntad de abandonar la mesa de negociación del convenio, puesto que la representación social no aceptaba sus planteamientos sobre la tarifa social de los empleados.

Ante este “chantaje” por parte de la empresa, se han convocado varias jornadas de huelga parcial a todo el Estado. En el caso de los centros de trabajo de Cataluña se harán los días 9, 15, 22 y 29 de enero, con paros de las 11.30 a las 12 horas. Durante estas paradas, las plantillas se concentrarán a las puertas de los diferentes centros de trabajo.

Según ha anunciado CC.OO., si la dirección de la eléctrica no cambia su posicionamiento y abandona su actitud beligerante, se incrementarán las movilizaciones. La representación laboral reclama un incremento salarial en linea con el que marca el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), el rescate salarial de los nuevos ingresos, la reducción de la jornada laboral o la redefinición de la organización del trabajo para evitar situaciones de estrés y dotar de los recursos necesarios para ofrecer un buen servicio.

Contrasta este maltrato de Endesa a sus trabajadores con los escandalosos beneficios que obtiene, año tras año, la empresa que preside Borja Prado: 1.463 millones de euros en 2017. La llegada de los italianos de Enel al accionariado de Endesa, en 2009, ha significado un saqueo sin precedentes en la historia de la empresa eléctrica, con la venta de sus filiales en América Latina, una drástica reducción de la plantilla y la repatriación a Italia de más de 10.000 millones de euros de beneficios. Los trabajadores sufren en primera línea esta estrategia extractiva y predadora, que también repercute negativamente en los 10,8 millones de clientes que Endesa tiene en España y Portugal. Según la OCU, es la compañía eléctrica que ofrece peor servicio.