El cuerpo de los Mossos d'Esquadra está a un paso de ser intervenido y que su dirección pase a manos del ministerio del Interior. Hoy, los Mossos d'Esquadra están en un momento crítico, quizás el más crucial desde la instauración de la democracia. Por un lado, los agentes han dicho basta y han decidido salir a la calle a reivindicar unas demandas históricas de mejoras laborales y profesionales, unas reivindicaciones que desde los sindicatos aseguran que están poniendo en una situación de grave peligro la seguridad de los ciudadanos de Cataluña. Y a esta lucha de los agentes del cuerpo para poder "trabajar con dignidad" se añaden las escandalosas desavenencias que los Mossos están teniendo con la dirección política del cuerpo y, de hecho, con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, quien últimamente ha llegado a poner en cuestión el trabajo de la policía catalana.

Pero por si esto fuera poco, fuentes cercanas a los Mossos d'Esquadra alimentan la teoría de que la gestión de los últimos operativos de agentes en la ciudad de Barcelona –recordando los hechos de los disturbios a las puertas del Parlamento de Cataluña el pasado 1 de octubre en las manifestaciones de conmemoración del referéndum– ha provocado un incremento de los delitos y, en concreto, de los robos en viviendas en algunas zonas de la ciudad, como por ejemplo el barrio del Eixample.

En este caso concreto, expertos en seguridad afirman que el hecho que la dirección de los Mossos recurriera a todos los efectivos, incluso los de seguridad ciudadana, por una clara carencia de previsión para hacer frente a los independentistas radicales que querían asaltar la cámara catalana, hizo incrementar los robos en la capital catalana. "La práctica totalidad de los agentes disponibles en aquel momento fueron al Parlament, y esto los ladrones lo sabían", según aseguran estas fuentes. Por todo ello, cada vez más agentes de los Mossos d'Esquadra están preocupados por el punto de degradación en el cual se encuentra el cuerpo y crecen las voces dentro del colectivo que auguran que "si no cambia la cosa, el Estado no tendrá más remedio que intervenirnos".