Bajo los portales, en los cajeros automáticos, resguardados en los parques.., no es extraño ver un fardo de ropa, unos cartones y una persona que duerme con un ojo custodiando sus pertenencias. Más de 3.800 personas no tienen hogar en la ciudad, de las cuales 1.200 malviven y duermen en las calles de Barcelona, es decir, un 72% más que hace diez años, todo y las inversiones municipales para evitar la exclusión social. El resto duermen en asentamientos precarios y en equipamientos como albergues y centros de acogida.

"Este fenómeno va en aumento", nos explica Ferran Busquets, director de Arrels, entidad que ayuda a personas sin hogar. "El ayuntamiento aboca recursos, pero son difíciles de gestionar y para ellos no es un tema prioritario. Se basan en el hecho que es un problema global, que es cierto, pero también es cierto que si hubiera una mejor coordinación entre las entidades sociales y el ayuntamiento, sería más fácil", afirma.

El perfil de los sintecho está muy marcado: un 83% son hombres en situación muy vulnerable, de 42,3 años de media. El 75% son extranjeros y hace más de tres años y medio que viven en la calle. "Están en la calle porque no tienen un lugar para poder vivir, y si no actuamos rápidamente, a partir de los seis meses empiezan a ser cada vez más vulnerables. Imagináis lo que es estar así más de tres años", señala Ferran Busquets.

Las soluciones para poder cortar esta situación implican invertir más en vivienda social. "Los albergues no son una solución porque están situados muy lejos del centro de la ciudad. Acostumbran a tardar una hora o más andando, que es como se desplazan, y cuando llegan puede ser que no tengan plaza", apunta el director de Arrels.

La convivencia forzada entre gente que está acostumbrada a una extrema soledad tampoco es fácil: "La gente no quiere ir a los albergues porque es un espacio compartido y no se sienten seguros, prefieren la calle", argumenta Busquets. "Los albergues son una solución de parche. Son preferibles los contenedores que está haciendo el Ayuntamiento o los pisos colmena, pero todo implica invertir mucho más para hacer vivienda pública", añade.

Sin techo... y cada vez más jóvenes, porque, en sólo tres años, se ha duplicado el número de jóvenes que viven y duermen en las calles. Muchos de ellos, emigrantes que aterrizan en Barcelona aprovechando el espacio Schengen, o menores no acompañados, procedentes la mayoría del Marruecos. El 89% son nacidos fuera de España, pero llama la atención un dato que aumenta año tras año: el 10% son nacidos en Cataluña. Acostumbran a pedir plaza en un albergue, pero el mismo ayuntamiento asegura que estos centros ya se encuentran al 100% de su capacidad.

El fenómeno del sintechismo es global. La Federación europea de organizaciones nacionales que trabajan con personas sin hogar ha hecho públicos unos datos escalofriantes: 11 millones de personas en Europa no tienen un alojamiento adecuado. Las calles de Londres, de Berlín o de París están llenos de personas sin hogar, y desde hace años se da, además, un fenómeno que es la aparición de tiendas de campaña en las aceras de las grandes avenidas. "Es probable que pronto veamos en Barcelona algunos sintecho con tiendas de campaña, pero lo que pasa es que aquí nos molestan. Entonces llega la Guardia Urbana y los echan", comenta el director de Arrels. "Les queremos escondidos, no los queremos ver, ni que estén en la calle", concluye Ferran Busquets.