El informe Banderas negras, que cada año elabora la asociación Ecologistas en Acción otorga este año seis a las costas catalanas. Estas banderas negras corresponden al inadecuado sistema de saneamiento en Badalona, la amenaza de la ampliación del aeropuerto del Prat-Josep Tarradellas sobre la laguna de La Ricarda, la mala gestión del temporal Gloria, el urbanismo en el litoral de las comarcas de Girona, la degradación del sistema costero de la Platja Llarga en Tarragona y la mala gestión de la Barra del Trabucador en el Delta del Ebro.

El mayor problema de las costas catalanas y también españolas se centra, según Ecologistas en Acción, en los vertidos de aguas y su mala depuración. El informe considera especialmente grave el caso de Badalona "dentro de una área metropolitana de Barcelona urbanizada muy por encima de su capacidad".

En cuanto a la situación en Badalona, Banderas negras recoge que "un sistema inadecuado de saneamiento y varias deficiencias en el proceso de depuración de las aguas residuales provocan una sobresaturación del alcantarillado en días de lluvia, incluso de muy poca intensidad. Plásticos, restos de animales muertos, aguas fecales y basura de todo tipo son arrastrados durante el recorrido hasta llegar al mar a través de los trece rebosaderos existentes en el colector principal. La falta de transparencia y la ineficiencia de las diversas administraciones públicas implicadas en el proceso de depuración hacen que el problema empeore con los años y la solución se vea cada vez más lejana".

La laguna costera de La Ricarda está amenazada por la hipotética ampliación del aeropuerto en El Prat de Llobregat. En enero de 2020, AENA planteaba la ampliación del aeropuerto, alargando la tercera pista, en base a la proyectada saturación futura del aeropuerto debido al crecimiento continuo en el número de pasajeros. "Esta ampliación provocaría la destrucción de la Ricarda", según Ecologistas en Acción. En cuanto a la Platja Llarga de Tarragona denuncia que los efectos del turismo y las actividades empresariales que se ejercen "han provocado que el entorno natural se adecúe cada vez más a las necesidades humanas, obviando las necesidades ecológicas, apoderándose del terreno dunar y aumentando sustancialmente los riesgos".

El Delta del Ebro se lleva cada año una bandera negra: "La multitud de agresiones que sufre de manera constante y la falta de una solución integral para dar respuesta al conjunto de problemáticas existentes, y por existir, no ayudan a apaciguar la situación de supervivencia del Delta del Ebro. Pese al incumplimiento de los caudales ambientales en la desembocadura se proyectan miles de centenares de nuevos regadíos en la cuenca y se secuestran los sedimentos en los fondos de los pantanos". La tormenta Gloria afectó especialmente la Barra del Trabucador. Esta barra, de seis kilómetros, que une el Delta con la Península de la Banya y que se debe de a la deposición de arena por parte de las corrientes marinas más la acumulación de los sedimentos que llegan del transcurso del río Ebro, está en riesgo de desaparecer, según el informe.

También leemos que el efecto del temporal Gloria, en el pasado enero, "dejó registros de entre 200 y 500 litros por metro cuadrado en las comarcas de Girona" y que "esta gran cantidad de agua provocó caudales inmensos en los ríos. Los pantanos del Ter, Sau-Susqueda-El Pasteral, llegaron al límite del desbordamiento y abrieron las compuertas justo en el momento de lluvias más intensas. El resultado fue que se generaron desbordamientos que inundaron miles de hectáreas. Durante dos días, olas de hasta siete metros golpearon el litoral, dejando grandes destrozos. Uno de los principales problemas provocados por el temporal tiene origen humano. La desembocadura de la Tordera no pudo absorber el aumento de caudal e inundó sus alrededores generando destrozos en agricultura y edificios. Tres campings situados en la desembocadura forman parte del tapón y a su vez recibieron la inundación".

Repite asimismo bandera negra "el urbanismo depredador del litoral denunciado por SOS Costa Brava". La movilización social ha conseguido parar, de momento, la construcción de 15.000 viviendas en varias poblaciones de la Costa Brava pero persisten proyectos de urbanización que degradan el litoral en poblaciones como Begur, Llançà, Cadaqués, Pals, Palafrugell, Palamós y Santa Cristina d'Aro.

Banderas negras 2020 también recoge la preocupación de Ecologistas en Acción porque los residuos generados por la crisis de la Covid-19, como mascarillas y guantes, vayan a parar a la playa y el mar y porque las autoridades políticas opten por la desregulación urbanística como salida de la crisis económica con el consiguiente impacto negativo en las zonas turísticas del litoral.