El número de personas que viven en la calle en Barcelona ha crecido más de un 80% en 12 años, y actualmente 1.239 vecinos de la ciudad se encuentran en esta situación. La cifra total de personas sin hogar, pero, que incluye también las que viven en asentamientos y en recursos públicos y privados, se eleva hasta las 4.200. Lo contabiliza la Fundación Arrels en su último informe sobre los sintecho en la ciudad entre 2016 y 2019, y alerta que la cifra "no para de crecer".

La entidad hizo el último recuento durante el estado de alarma, el 14 de mayo, y apunta que es un número que tan sólo muestra "la punta del iceberg". En un año duermen al raso en la ciudad un total de 2.500 personas, un aumento del 70% en 10 años.

El perfil de las personas que viven en la calle está cambiando progresivamente. Un 85% son hombres y su edad mediana es de 40,5 años, mientras que la de las mujeres es superior, con casi 44 años.

Arrels alerta del aumento "preocupante" de personas muy jóvenes viviendo en la calle, de entre 16 y 25 años. En los últimos años han registrado un incremento del 63% en esta franja de edad, que relacionan con el fenómeno migratorio: el 95% de los menores de 25 años que viven en la calle son personas migradas, la mayoría (78%), de países extracomunitarios.

Arrels señala las dificultades para acceder a la vivienda y "la complicada situación" de los jóvenes migrantes extutelados por la Administración una vez cumplen los 18 años como motivos de este aumento, y es que la mitad de los jóvenes que viven en la calle han vivido en un centro de menores.