Este año, hasta octubre, la Guardia Civil asegura haber decomisado más de 100.000 plantas de cannabis y haber intervenido 749 plantaciones o instalaciones de cultivo en toda España. Más de una cuarta parte de las plantas, 27.028, corresponden a Catalunya, donde se totalizaron decomisos de 445,6 kilos de marihuana ya procesada (preparada para ser vendida). Las comarcas barcelonesas son líderes con 22.765 plantas y 342,4 kilos de maria. A mucha distancia figuran las de Girona (3.100 plantas y casi 99 kg.), Tarragona (948 plantas y 3,5 kg.) y Lleida (215 plantas y 1 kg).

Los Mossos d'Esquadra, por su parte, informan de un incremento del 152,6% de los decomisos de estas plantas en territorio catalán: el segundo semestre de 2013 fueron 14.791 y el primero de 2014, 37.365. El número de intervenciones, incautaciones y detenidos va además desde 2012, cuando se inician las grandes operaciones contra cultivos indoor y ha alcanzado este año su punto álgido, cuando las autoridades han situado los clubes cannabics en su punto de mira. (...)

Catalunya empieza a convertirse en "un país de exportación", admiten desde los Mossos d'Esquadra. El Reino Unido, Suiza, Italia y Francia son algunos de los destinos principales del cannabis catalán, de alta calidad en algunos cultivos, referidos por la Guardia Civil y relacionados con la operación de Ripollet (12.000 ejemplares en un cultivo indoor). Este cuerpo de seguridad relaciona la consolidación de Catalunya como gran centro productivo en España con el hecho de concentrar más asociaciones cannábicas que cualquier otro territorio, que disparan las necesidades de abastecimiento. Obviamente, no obstante, el grueso de los consumidores es anterior a la era dorada de los clubes, que han atraído a mucha gente que se aprovisionaba antes clandestinamente.

Además, la situación geográfica de Catalunya es estratégica en cuanto al transporte por carretera entre Europa y África y a las comunicaciones entre España y el resto del continente. Un terreno abonado, así pues, para que proliferen la producción y el tráfico. (...)

Según la Federación de Asociaciones Cannábicas Autoregulades de Catalunya (FEDCAC), Barcelona ha llegado a tener alrededor de 200 clubes y Catalunya, unos 400. El Ayuntamiento barcelonés ha localizado e inspeccionado unos 160 y ha cerrado una cuarentena durante los últimos meses. La masa social de la FEDCAC, la principal agrupación de clubes, es de 80.000 personas, pero el total de miembros de clubes cannábicos en Catalunya supera a buen seguro los 150.000 si se suman estos con los de los clubes de la Federación de Asociaciones de Cannabis de Catalunya (CatFAC) y los de los no federados. (...)

En Barcelona, epicentro del fenómeno, han tenido lugar las dos grandes ofensivas de las autoridades, relata Robert Castro, miembro de Cannabicas.org , un grupo de abogados activistas partidarios de la legalización del cannabis. Por un lado, el Ayuntamiento detuvo la concesión de licencias de apertura de nuevos clubes, decisión que generó un "efecto contagio", dice, en otros consistorios catalanes. Y por otro, se puso en marcha la operación Sativa, en cuyo marco la Guardia Urbana recurrió a toda clase de menudencias técnicas para cerrar clubes, explica Castro. (...)

El proyecto de Rasquera tuvo un potente efecto mediático y difundió el concepto de club cannábico, explica Gabriela Sierra, portavoz de la FEDCAC. La proliferación de estas asociaciones posicionó a Barcelona como destino destacado del turismo cannábico -"el Amsterdam del sur de Europa"- y ello ha dado lugar, según Sierra, a actuaciones excesivas y arbitrarias del Ayuntamiento para blindar la 'marca Barcelona', tras la cual hay grandes intereses privados.

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