Nissan ha confirmado oficialmente este jueves al Ministerio de Industria que cierra sus centros de trabajo de la Zona Franca de Barcelona, Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca, una decisión que dejará en la calle a 2.800 trabajadores y que causará la desaparición de 20.000 puestos de trabajo indirectos.

El gobierno español cree que todavía es posible conseguir que la multinacional reconsidere su decisión, por lo que ha propuesto la creación de un grupo de trabajo para estudiar "escenarios alternativos" que garanticen la continuidad de la actividad industrial en esas plantas.

Industria, que cifra en más de 1.000 millones de euros el coste del cierre para la compañía, sostiene que la continuidad de la planta es posible mediante el plan de viabilidad elaborado por el propio ministerio y la Generalitat, con el apoyo del Ayunamiento de Barcelona y el Consorcio de la Zona Franca.

La comunicación de la decisión por parte de la multinacional al gobierno español abre un periodo de negociaciones para establecer las condiciones del proceso, en cuyo marco Industria ha anunciado que convocará a las instituciones públicas implicadas en el plan de viabilidad, así como a los sindicatos.

Decenas de personas se han concentrado este jueves por la mañana ante en la planta de la Zona Franca y han cortado los accesos como protesta por el cierre. Los trabajadores de Nissan en Cataluña estaban en huelga indefinida desde el 4 de mayo, cuando la empresa reactivó su producción limitándola al cumplimiento de un compromiso con Mercedes.

La planta de la Zona Franca, la más grande de Nissan en España, había disminuido su producción y había sufrido el recorte mediante un ERO de 600 puestos de trabajo el año pasado.