La multinacional catalana Grifols ha sufrido un percance en los Estados Unidos, país donde concentra buena parte de su actividad empresarial, según informa el diario El Economista. La compañía farmacéutica Aradigm, de la cual Grifols es el principal accionista (35%), se ha declarado en quiebra, provocando unas pérdidas a la empresa catalana –que tiene su sede fiscal en Irlanda- estimadas en unos 80 millones de dólares

La causa de esta quiebra es que la Agencia del Medicamento de los Estados Unidos ha rechazado la aprobación del fármaco Pulmaquin, destinado al tratamiento de las dolencias pulmonares. El año 2013, Grifols compró los derechos para la explotación de este fármaco por 20 millones de dólares y, posteriormente, ha invertido más de 60 millones en su desarrollo, que finalmente ha fracasado. 

De todas maneras, la quiebra de Aradigm y la pérdida de estos 80 millones de dólares no tendrán un gran impacto en las cuentas de Grifols. La multinacional de la familia Grífols facturó en 2017 más de 4.300 millones de euros, con un beneficio de 662,7 millones. De todas maneras, el talón de Aquiles de la compañía es el fuerte endeudamiento bancario que arrastra, superior a los 5.000 millones de euros

Grifols es la única empresa del Ibex 35 que ha apoyado al movimiento procesista. Su presidente, Víctor Grífols, dio apoyo a la consulta del 9-N del 2014, impulsada por el entonces presidente Artur Mas, al cual animó públicamente: “Siga adelante, presidente. No se arrugue”, afirmó. 

El año pasado, entrevistado por Catalunya Ràdio, Víctor Grífols se declaró “referendentista” y propuso que, al igual que en Nueva Caledonia, los catalanes votemos si queremos o no la independencia y que después se implemente el resultado. El año 2017, el presidente Carles Puigdemont le otorgó la Cruz de Sant Jordi

La empresa patrimonial de los Grífols ha inyectado capital y ha salvado la viabilidad del club Juventud de Badalona de baloncesto. En los últimos meses, el Barça ha negociado una fuerte aportación de esta familia a cambio de cederle los derechos de explotación de los title rights del Camp Nou, pero la operación no se ha acabado de cerrar.