En Cataluña hay más cerdos cerrados en granjas (7,7 millones) que personas (7,5 millones), hecho que provoca un gravísimo problema medioambiental. En la actualidad, el sector porcino español y europeo vive un momento de euforia. La propagación de la peste porcina africana (PPA) en la China y el sudeste asiático, el principal mercado productor y consumidor de cerdo del mundo, ha provocado una fuerte subida de los precios.

A la lonja de Bellpuig, que es el mercado de referencia, el kilo de carne de cerdo se pagaba, a comienzos de año, a poco más de un euro. Este mes de julio, la cotización ya había llegado casi a 1,50 euros. Esto hace que los ganaderos y los grandes grupos integradores vivan un periodo de bonanza económica.

DETENIDO POR FRAUDE FISCAL

Pero el futuro del sector está plagado de sombras. Una de ellas es la entrada en funcionamiento del macromatadero que la empresa italiana Pini acaba de abrir en la localidad aragonesa de Binéfar. Cuando esté a pleno rendimiento, este matadero llegará a sacrificar 30.000 cerdos diarios, unos siete millones anuales.

De momento, esta industria, que prevé dar trabajo a 1.700 trabajadores, ha empezado a un ritmo de sacrificio de 16.000 cerdos diarios. Esto ha provocado una gran sacudida en el sector porcino catalán, que sufrirá directamente las consecuencias de este macromatadero, considerado el más grande de Europa.

El empresario promotor de esta industria, el italiano Piero Pini, ha tenido en el pasado graves problemas con las autoridades polacas y húngaras, países donde también tenía mataderos. Fue detenido por fraude fiscal y denunciado por las ominosas condiciones de trabajo en las falsas cooperativas que contrataba.

LOS ANIMALISTES PASAN A LA ACCIÓN

Pero no es este el único problema que afrontan los ganaderos catalanes. La ofensiva de grupos animalistAs internacionales –formaDos, en buena parte, por gente muy joven y concienciada- contra las granjas es un movimiento cada vez más en alza. En los últimos meses, tres granjas y un matadero de Cataluña han sido invadidos por activistas que denuncian la vulneración del bienestar animal.

Las organizaciones de ganaderos han expresado su indignación contra estas ocupaciones y han conseguido que la Generalitat los apoye. Desde el departamento de Agricultura se ha anunciado que los animalistes que invadan granjas e instalaciones cárnicas serán identificados y multados por poner en peligro la bioseguridad, con sanciones que pueden llegar a los 100.000 euros.

Y es que la PPA que, en la actualidad, castiga los países asiáticos, también empieza a afectar el este de Europa y hay pánico que esta mortífera enfermedad pueda llegar a cruzar los Pirineos. En este caso, los cerdos jabalíes actúan como propagadors y en todas las granjas se han extremado las medidas para evitar el contagio.