Una solución arquitectónica utilizada en varias ciudades europeas, como por ejemplo Amsterdam o Copenhague, por ejemplo, llega a Barcelona. Se trata de viviendas en contenedores de barcos reciclados.

La anunciada construcción de tres promociones públicas de alojamientos provisionales con este sistema, a manera de prueba piloto, que ha sufrido varios retrasos, empieza a concretarse en Ciutat Vella. Este lunes ha empezado a instalarse el primer módulo.

La previsión del Ayuntamiento de Barcelona y de la constructora es que los trabajos se desarrollen durante tres meses porque a finales de octubre los doce apartamentos de una o dos habitaciones (de 30 y 60 metros cuadrados de superficie, respectivamente) estén a punto para albergar familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

"El objetivo es reducir la presión sobre la mesa de emergencia con estos alojamientos que se pueden construir de manera rápida, económica y sostenible", ha destacado Laura Pérez, teniente de alcalde de Derechos Sociales y estos días alcaldesa accidental.

Aunque inicialmente están pensados para familias vulnerables, la edil ha dejado abierta la posibilidad de incorporar otros colectivos en el futuro, como los jóvenes.

La intención del Ayuntamiento es que estos módulos, que estima tienen una vida útil de 75 años, similar a la de los inmuebles convencionales, se coloquen en solares que tienen que tener vivienda pública y que sólo estén allí hasta que se ponga en marcha la edificación definitiva. Entonces, se trasladarán a otros terrenos de similares características para que sigan cumpliendo su función.

Así, ha recordado Pérez, una misma familia no tendría que residir en este alojamiento más de cinco años.