La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) marca distancias con Mediapro. El motivo, según publica el diario Marca, es que el código ético de la RFEF prohíbe establecer vínculos con empresas relacionadas con casos de corrupción, y una filial del grupo audiovisual de Jaume Roures se declaró culpable en los EE.UU. de sobornar a directivos para obtener derechos audiovisuales, una de las ramas del llamado FIFAgate.

La misma información indica que el presidente de la RFEF, Luis Rubiales, comunicó la decisión a sus directivos este martes. Asimismo, especifica que Andreu Camps, secretario general de la Federación, adelantó la postura a Roures cuando el administrador de Mediapro se interesó por los nuevos formatos de competición que estudia la RFEF y su comercialización.

Además, Marca revela que Camps pidió a Mediapro que aclarara supuestos en los que este grupo o su filial de Miami se declaró culpable de soborno, e indicó que no pueden establecer vínculos con empresas involucradas en casos de este tipo.

La decisión de la RFEF trasciende poco después de que el Real Madrid haya adjudicado la gestión de su canal de televisión a Telefónica y la productora Supersport, rompiendo con 18 años de relación con Mediapro. Roures ha asegurado que la nueva adjudicataria se encargará de los trabajadores y que ninguno de ellos se quedará sin empleo.

Paralelamente, Roures ha confirmado este jueves que Mediapro cerró 2018 con una facturación de 1.960 millones de euros y unos beneficios antes de impuestos (Ebitda) de 222 millones, un 20% más que en 2017. En cuanto a la pérdida de los derechos de comercialización de la liga española de fútbol a particulares, Roures ha asegurado que no afectarán a los resultados del grupo, que ha dicho que espera que supere los 2.000 millones de facturación este año.