Jaume Roures vuelve a atacar a la directiva de Josep Maria Bartomeu en otro intento de ir socavando su imagen y, de alguna manera, facilitarle el camino hacia la presidencia a Víctor Font, el candidato que el entorno del club considera bajo el protectorado del jefe de Mediapro. El frente elegido ahora por Roures para poner bajo el foco mediático a la junta azulgrana es el Espai Barça. Roures acusa a Bartomeu de haber rechazado una oferta de Mediapro por los title rights de 300 millones de euros a pesar del hecho que, efectivamente, hasta la fecha de hoy el club no ha sopesado ninguna propuesta que encajara dentro de los parámetros de ingresos previstos y aprobados en su día en referéndum por los mismos socios tal como se les propuso.

El club tenía que obtener por la venta del apellido comercial del Camp Nou la cifra limpia y avance de 200 millones de euros, el importe mínimo necesario para afrontar el inicio de las obras, presupuestadas en su día en 600 millones para cubrir la remodelación completa del estadio, un nuevo Palau Blaugrana, anexo y Palau de Gel, además de la urbanización completa del territorio azulgrana de las Corts, reassignat y reajustado como resultado del MPGM visada por el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat.

Cuando falta poco para iniciar formalmente las obras, con la demolición del Miniestadi, el FC Barcelona no ha conseguido estos 200 millones a pesar de haberlo intentado por tierra, mar y aire desde hace cinco años, cuando el socio aprobó el proyecto, con un plan de financiación que ahora ha saltado por los aires. La directiva no ha sido capaz de cumplir su propia propuesta y firme promesa de iniciar el Espai Barça con estos 200 millones de los title rights, disponer de 200 millones más de recursos propios, resultado de ahorrar 50 millones de beneficio a lo largo de cuatro temporadas y, finalmente, con una deuda limpia controlada, por debajo de los 200 millones, ir a un crédito de 200 millones hasta completar así los 600 millones presupuestados en 2014.

Las únicas ofertas que ha tenido Bartomeu sobre la mesa fueron las de Rakuten, que sugería un control económico a cambio de este avance, y de Grifols, la farmacéutica catalana, que tenía la intención, a través de la sociedad patrimonial de la familia, de comprar los title rights para revenderlos en un mercado sin limitaciones, al mejor postor, e incluso temporada a temporada. El club no lo vio claro.

Fue en esta tessitura de incertidumbre que Jaume Roures provocó un par de reuniones con representantes del FC Barcelona a los cuales ofreció los 200 millones, y llegó incluso a 300 millones, pagando a plazos y exigiendo además contraprestaciones imposibles para la directiva, que recibió indignada una proposición perversa, según su parecer, proveniente de alguien que tiene el FC Barcelona denunciado ante los tribunales por un presunto caso de espionaje. Pocos años atrás las relaciones con Mediapro se rompieron con hostilidad por su parte cuando el club decidió cambiar de operador, a Movistar, en una maniobra de la cual Jaume Roures juró vengarse. La oferta nunca fue sólida, ni por escrito, y fue del todo envenenada. La venganza continúa.