El FC Barcelona se juega la temporada en el partido de vuelta de los octavos de final de la Champions League contra el Nápoles. Un partido trascendental para salvar parte de la economía azulgrana y para rehuir el triplete negro de no ganar ni la Liga, ni la Copa ni la Champions.

Si el Barça también pierde la Champions, el revulsivo que tenía que significar el fichaje de Quique Setién como entrenador, habrá sido un fracaso, y se habrá demostrado incapaz de sacar provecho a una plantilla con demasiada edad y desgaste, lejos de lo que hizo Ernesto Valverde con astucia, inteligencia y oficio.

Después de perder la Liga y de ser señalado por el capitán Messi como un técnico mediocre e incapaz de conectar con la plantilla, Setién se sentó con el argentino, admitiendo su mando, y el resultado fue la incorporación de cambios tácticos que dieron sus resultados (0-5 en Vitoria contra el Alavés). Unos cambios bien recibidos por los capitanes y una plantilla de la cual ya ha caído Arthur por indisciplina y falta ver si también alguna 'vaca sagrada' como Griezmann o algún otro.

La eliminación del Barça en el Camp Nou, extremo que hoy parece menos probable dado el compromiso del equipo, sería un impacto también para la junta directiva, que se abocaría a un final de mandato autodestructiu por las críticas de un entorno asfixiante y unas pérdidas colosales.

Si Josep Maria Bartomeu sigue todavía de presidente, es porque el Camp Nou juega sin público y evita así pañueladas, gritos de 'Barto, dimisión' y situaciones que, inevitablemente, hubieran hecho insostenible su continuidad, con el consiguiente adelanto de las elecciones.

Por otro lado, la eliminación en octavos de final supondría un desastre financiero añadido al desastre económico sobrevenido por la pandemia, con la abismal bajada en el consumo de la marca Barça.

El desastre de la eliminación se puede evaluar en unos 40 millones de euros, hecho que sacudiría el club por varios motivos. El primero y principal es que en el presupuesto aprobado se contabiliza como un ingreso seguro la clasificación, y se dejaría de ingresar casi 11 millones de fijo, además de perder un porcentaje elevadísimo por la bajada del coeficiente UEFA y por el Market Pool, cantidades que los clubes ganan por su posición final en la competición y por la visibilidad generada en el global de las audiencias. Esto sin contar las variables en su favor de determinados patrocinadores y proveedores y la sustancial mejora de las condiciones en la posición de salida de cara a la próxima temporada.

Así, no eliminar al Nápoles este el próximo sábado supone un riesgo que, hoy por hoy, el FC Barcelona no se puede permitir.