El FC Barcelona ha evaluado en unos 250 millones de euros, para emplear cifras redondas, el déficit de ingresos del actual ejercicio derivado de la pandemia del coronavirus en el supuesto de que, finalmente, no se pudieran continuar y culminar las competiciones interrumpidas desde hace dos semanas: la Liga y la Champions League.

La economía azulgrana, amenazada ya por unas pérdidas históricas, cuelga de un hilo cada vez más fino, tensado y frágil, si las noticias no mejoran y el calendario de los picos del coronavirus y la obligación de confinamiento impiden, como así parece, la reanudación de la Liga y de la Cham­pions. La anulación de la competición europea, especialmente, supondría un impacto terrible, puesto que el presupuesto de ingresos incluye la clasificación del Barça para cuartos de final. Y todavía no es así.

Para tener una idea de la trascendencia del factor Champions, sólo hay que tomar como referencia los 60 millones de más ingresados a finales de la edición 2018-19 por el solo hecho de haber disputado las semifinales y la mejora de base del contrato de participación, una revisión de la cual el FC Barcelona y el Real Madrid son los principales beneficiados.

El partido de vuelta aplazado contra el Nápoles (1-1 a la ida) se ha convertido en el más decisivo de la historia moderna del FC Barcelona porque podría suponer la diferencia entre recuperar o perder los 6 millones de ticketing y los más de 60 millones previstos, o más, en el caso de no disputarlo o de caer eliminados, que todavía tendría consecuencias peores. El impacto financiero de este supuesto provocaría secuelas terribles en las cuentas de una temporada en que ya se da por hecho que se liquidará con números rojos. El reto pasa para minimizar estas pérdidas.

La UEFA , razonablemente, ya ha eliminado de la ecuación la disputa de la Eurocopa de selecciones que presionaba el calendario. Por lo tanto, ha dejado libre el mes de junio para que la Champions, en un escenario extremo, pueda jugar las fases pendientes en un formato que incluso podría contemplar una final four para aprovechar el poco margen disponible. Esta perspectiva depende de que se pueda reiniciar la competición como muy tarde antes de la primera quincena de mayo. Un horizonte que parece todavía muy lejano.