Ciutadans presentó en el Parlament la semana pasada una moción de censura contra Quim Torra. A pesar de saber que no tenía ninguna oportunidad, Albert Rivera consideró que podría servirle de plató televisivo enviando Lorena Roldán como candidata y estando él en la tribuna del hemiciclo y haciendo un pequeño mitin en los pasos perdidos. Ciutadans teme una pérdida de votos el 10 de noviembre y ante esto pretende tomar la iniciativa culpando los socialistas de permitir que el independentismo gobierne la Generalitat.

Roldán, designada candidata en sustitución de Inés Arrimadas, hizo un discurso de una hora y media. Los primeros 40 minutos fueron para criticar el proceso, sin proponer soluciones. El resto del discurso fue para hacer un decálogo de las muchas cosas que harán, comparándolo con el proceso. O sea, que el discurso de 90 minutos fue para hablar “de los problemas de la gente”, el proceso.

La misma Roldán aseguró el 16 de septiembre que una moción de censura era inviable cuando el PP lo propuso. Solo 15 días después, en un cambio de guion, Ciutadans informaba que había sido la misma Roldán la que lo había propuesto a la ejecutiva del partido. Ahora, sería necesario hacer este mecanismo de rechazo del gobierno con candidato alternativo porque unas informaciones periodísticas vincularían el presidente de la Generalitat con un comando independentista violento.

El 30 de septiembre Rivera ya conocía que todas las encuestas electorales coinciden en una cosa: Ciutadans está en caída electoral, sobre todo en Cataluña, y era necesario visibilizarse. Qué mejor que una moción de censura, pensó y decidió.

Roldán tuvo un gesto de amistad con Inés Arrimadas, su predecesora. Quién ganó las elecciones de diciembre de 2017 no intentó nunca presentarse como candidata, lo cual favoreció que el independentismo se agrupara. Con el que dijo Roldán, parecía que le afeara a Arrimadas que ahora ella tiene que hacer lo que la otra no hizo.

El discurso de Roldán ha sido interrumpido por los suyos cada vez que hacía un punto y aparte con unas tímidas ovaciones. Para Ciutadans, el discurso de Roldán tenía que ser su primer mitin electoral. No obstante, ha sido eclipsada por la presencia de Rivera y de Arrimadas, que han aprovechado el día para hacer televisiones en directo.

En cuanto al resto de partidos, la presentación de la moción fue vista como un “acto electoral”, una farsa”, un derroche de fondos públicos” o una pérdida de tiempo, que era una de las opiniones más generalizadas entre las bancadas de las otras formaciones políticas. Incluso el Gobierno, en voz de Meritxell Budó, ha sido un derroche de fondos públicos por un uso partidista.

Visto el resultado del debate, Roldán y Ciutadans no se han salido con su estrategia. Roldán está todavía verde para enfrentarse a la mayoría de los dirigentes políticos catalanes. El intento de Rivera, con la intermediaria Roldán, de vincular Pedro Sánchez y los socialistas con el independentismo se ha encontrado con la contundente respuesta de Miquel Iceta, quien ha recomendado a Cs a ir a clase de aritmética y ha recordado la participación de Lorena Roldán en la Vía Catalana independentista de 2013: “¡Qué hubieran dicho de mí!”, se ha exclamado el líder del PSC.

Finalmente, Roldán solo ha conseguido el apoyo de su grupo y de los cuatro diputados del PP. El PSC se ha abstenido, mientras que Comú-Podem se ha añadido al voto en contra de los independentistas de JxCat, ERC y CUP.