La eliminación del Barça de hockey en las semifinales de la OK Liga sigue llevando cola. El quinto y decisivo partido contra el Igualada no se disputó como tocaba en el Palau Blaugrana, sino en Blanes, después de que la coincidencia con el primer duelo de semifinales de la Liga ACB impidiera utilizar la instalación habitual.
El desenlace es conocido: derrota contra el Igualada por 1-2 y adiós a la lucha por el título. El traslado del partido generó malestar entre muchos aficionados y también dentro del entorno de la sección, que considera que el equipo perdió uno de sus principales activos: el factor Palau. No se trataba de un partido cualquiera, sino del duelo que decidía el acceso a la final de la competición.
La polémica no radica solo en el resultado. Lo que ha encendido las críticas es la sensación que el club dio por inevitable una situación que muchos consideran que se habría podido evitar con más previsión. La OK Liga y la ACB hacía semanas que avanzaban hacia las eliminatorias decisivas, pero la coincidencia acabó resolviéndose sacrificando el hockey.
La pregunta que algunos se hacen es quién asume la responsabilidad de una decisión que obligó a una de las secciones más exitosas del Barça de Joan Laporta a disputarse la temporada lejos de casa. Sobre todo porque, tras la eliminación, no ha habido autocrítica pública ni explicaciones detalladas sobre por qué no se exploraron alternativas.

