Cuando Joan Laporta proclama que uno de sus grandes negocios será «una mina de oro», se puede aventurar, sin nada ni poco de riesgo de equivocarse, que se trata de otra tapadera sospechosa de algún tipo de ardid financiero, nebuloso e improvisado, del que solo se pueden temer las consecuencias y el impacto final en las cuentas. Es lo que ha pasado con Barça Mobile, en una repetición del modus operandi laportista a la hora de ofrecer carnaza a la prensa, y a LaLiga, en materia de imaginación y fantasía financiera.
Para dar contexto a este otro esperpento, hay que recordar que Laporta prometió en su día que Barça Media, el negocio de la comercialización de los contenidos audiovisuales y de los productos digitales de última generación, tenía que producir una lluvia de millones en la caja del Barça, sin contar que su salida al Nasdaq permitiría capitalizar 1.000 millones en un cerrar y abrir de ojos. «Será la madre de todas las palancas», pronosticó el infalible mentiroso Xavier Sala i Martín, con el resultado de pérdidas superiores a los 200 millones que, entre las pifias de Laporta, los trucos de los auditores, los triunfos accionariales y trampas, como vender la concesión de toda la restauración del Espai Barça a Aramark a cambio de acciones de Bridgeburg Invest, han impactado en el balance en forma de 152 millones de fondos propios negativos.
Barça Mobile fue presentado en su día como un proyecto de telecomunicaciones pionero e integral que debía conectar y dar servicio a millones de barcelonistas en todo el mundo, una oportunidad de negocio única de la mano de New Era VisionaryGroup Iberia, la sociedad del moldavo Ruslan Birladeanu, que fue presentada como una de las empresas punteras del sector en el ámbito internacional. Cuando New Era Visionary, que también ganó la concesión para la cobertura de internet del Espai Barça, apareció como la sorprendente y oportuna sociedad capaz de aportar 70 millones a la compra de asientos VIP de un día para otro, fue cuando se destapó el pastel: no tenía ni oficina propia en Barcelona y era tan desconocida como su matriz en los Emiratos Árabes Unidos, sin ninguna experiencia en el ámbito de las telecomunicaciones ni en ningún otro sector. El nexo era personal entre Joan Laporta y Ruslan Birladeanu sobre un trasfondo de negocios turbios e insondables.
La reacción del laportismo fue, como siempre, desafiante, y organizó una presentación en grande de Barça Mobile, llevando incluso a Birladeanu al Mobile World Congress, donde se movió como un pulpo en un garaje y donde reconoció que tampoco sabía nada de cómo rentabilizar dos tercios de los asientos VIP presuntamente adquiridos por su empresa.
Laporta anunció «grandes novedades» antes de final del año 2025, además de pronosticar que «Barça Mobile será una mina de oro», dejando entrever que Barça Mobile se convertiría en un operador capaz de competir con Movistar y MasOrange. Como muestra, promovió un concierto en abril del año pasado, el Energy Fest, en el Palau Sant Jordi, con un cartel en el que figuraban Luis Fonsi, Nicky Jam y Arcángel y que, pese a la promoción desde las cuentas y la web del Barça, dejó pérdidas millonarias que no se sabe quién pagará.
Cuando Laporta rechaza Parlem
Las turbulencias aumentaron cuando Laporta rechazó el proyecto de crear un gran operador de la mano de Parlem y decidió ponerlo en marcha por su cuenta fichando a varios ejecutivos de la empresa catalana, que le amenazó con emprender acciones legales contundentes si Barça Mobile se parecía a su proyecto. Tensiones industriales que se han complicado, o controlado, con el aterrizaje de Carme Hortalà en la directiva del Barça a partir del 1 de julio próximo, hasta ahora presidenta de la Comisión Económica Estratégica del FC Barcelona y a la vez miembro del consejo de administración de Parlem.
Barça Mobile se ha reducido a la venta de tarjetas eSIM internacionales a precios de mercado y apenas margen de ganancias. Llama la atención que la campaña de Barça Mobile como operadora, ofreciendo consumos de telefonía móvil y fibra, haya sido invisible, tímida y corta, como si realmente el Barça ni creyera en su marca ni tampoco en el producto.
El argumento de la directiva para no hacer ruido es que se irán ampliando las promociones progresivamente. La realidad es que Laporta ha vuelto a envolver la troca y que ahora tiene el compromiso de lanzar Barça Mobile sin entrar en guerra con Parlem. Resultado: más pérdidas y otro negocio desastroso.

