Discurso político del Papa León XIV en el Congreso de los Diputados. El jefe de Estado del Vaticano ha rechazado la polarización en el debate y, al mismo tiempo, ha hecho un llamamiento a acompañar las reformas legales con una renovación moral. Asimismo, tal y como era previsible, ha lanzado un mensaje contra el aborto y la eutanasia.
El Congreso se ha vestido de gala para recibir a León XIV en el tercer día en Madrid. Todas las autoridades políticas, judiciales e institucionales, incluido el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, han escuchado el discurso del jefe de Estado, que no del líder religioso, en este caso. Sólo los representantes de Podemos y BNG no han estado presentes.
Durante su discurso, Robert Prevost ha vuelto a rechazar la polarización: «Os invito a alzar la mirada para recordar que cualquier decisión de las autoridades públicas toca a personas de carne y hueso (…) La altura de miras consiste precisamente en eso: mirar con más profundidad lo que está en juego en cada decisión política», ha afirmado el Papa, quien antes de ir al Congreso ha tenido un encuentro personal con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien ha regalado al pontífice un olivo bonsái.
La intervención del jefe de Estado del Vaticano en el Congreso, que ha durado algo menos de media hora, ha sido la primera de un pontífice en la historia.
Aborto y eutanasia
León XIV ha aprovechado su intervención en la cámara baja para cargar contra el aborto y la eutanasia, defendiendo que «la dignidad inviolable de la persona humana» no puede «quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento».
«Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Se puede llamar plenamente justa a una comunidad que deja en la sombra al niño que aún no ha nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?», se ha preguntado Prevost.
El derecho a la vida se aplica a partir del nacimiento, y las medidas para proteger la vida prenatal no pueden vulnerar los derechos de las mujeres
En este sentido, el pontífice ha reiterado que «toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso de origen natural, en cada circunstancia de su existencia». «Cuando esta certeza se enfoca, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona».
Las palabras de León XIV, sin embargo, chocan frontalmente con el derecho internacional de las Naciones Unidas. De hecho, el aborto es un derecho humano reconocido, y la ONU determina expresamente que los Estados deben garantizar el acceso seguro, legal y efectivo al aborto, especialmente cuando la vida o la salud de la mujer o la niña corren peligro o cuando llevar a cabo el embarazo cause un sufrimiento físico o mental grave, como en casos de violación, incesto o inviabilidad fetal.
Las Naciones Unidas, además, consideran que el derecho a la vida se aplica de forma plena y preeminente a partir del nacimiento, por lo que las medidas destinadas a proteger la vida prenatal nunca pueden vulnerar los derechos humanos de las mujeres gestantes.
En cuanto a la eutanasia, la ONU reconoce que la decisión de una persona de elegir el momento y la forma del final de su vida entra dentro del ámbito del Artículo 8 (Derecho al respeto de la vida privada y la autonomía personal), pero deja un margen de libertad a cada país para legislarlo o no.
Crisis espiritual
Durante su discurso, el Papa ha advertido de que el mundo está atravesando una «profunda crisis espiritual y cultural», que se manifiesta en diversas formas de violencia, polarización y desconfianza política. «En este contexto, la paz se presenta como una aspiración política y una verdadera exigencia moral» ha insistido.
Asimismo, ha reclamado que las palabras públicas «respeten a aquellos que piensan diferente» y que las instituciones se pongan «al servicio del reencuentro». «Es necesaria una reconciliación y una vida social que sea capaz de sostener la amistad cívica y el respeto mutuo en medio de la discrepancia», ha reiterado el pontífice.
El pontífice ha pedido dar una respuesta humana y respetuosa a los inmigrantes, más allá de la gestión de los flujos
León XIV también se ha referido a la pluralidad política y ha pedido que no degenere en una «descalificación permanente del adversario». De hecho, ha dicho que en una convivencia madura «incluso el conflicto se puede convertir en un camino hacia la paz» si las diferencias «se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de los anhelos y necesidades de todos».
Integración
Asimismo, el Papa ha reclamado una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración para los inmigrantes. Este es un mensaje opuesto al que propaga Vox, con el apoyo del PP.
«La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, enfrente las causas que las obligan a irse de casa y vayan más allá de la mera gestión de los flujos», ha manifestado León XIV.

