Los dos responsables de la dirección técnica del FC Barcelona, Deco y Bojan, se lo han pasado de lo mejor el fin de semana pasado en Seúl, donde jugaron con el equipo Legends del Barça junto a otros como Carles Busquets, que coincidió en el campo con su hijo Sergio Busquets, Abidal, Puyol, Mascherano, Alba, Iniesta, Aleix Vidal, Quaresma, Kluivert, Rivaldo, Angoy, Nolito, Tello, Mendieta y Marc Valiente.
El resultado, demoledor, de 8-3 contra exjugadores del Liverpool, y una buena mordedura para cada uno, ya que el Barça permite y ha regulado que, al margen de la asociación de veteranos propiamente dicha, la que preside Juan Manuel Asensi y se adueña del 0,5% de los contratos profesionales, los exjugadores con más renombre y buena forma física se puedan permitir el lujo de viajes de cinco estrellas y una recompensa en metálico por este tipo de colegios. bolo.
Hay que suponer, en cualquier caso, que Deco no se ha apuntado a este acontecimiento y en las circunstancias actuales por dinero, en plena época de mercado. Se da por hecho que Joan Laporta le paga más que generosamente por sus servicios y esfuerzos, sino por diversión y por salir de la rutina del trabajo diario en la secretaría técnica.
La prensa resumió esta excursión de Deco como un «descanso» o «vacaciones» antes de volver al trabajo y, como el resto del planeta, volcarse en cómo se desarrolla el Mundial y, si fuera posible, seguir pescando desde la privilegiada plataforma del 1:1 que coralmente dan por hecha desde LaLiga y desde la directiva y la prensa de manera insistente desde hace semanas.
Nada que, por otra parte, no hubiera pasado en los tres veranos anteriores, cuando el propio Laporta y sus secuaces, pero sobre todo los medios, también habían dado por seguro que la regla del 1:1, que supone en la práctica dejar de tener excedido el fair play, permitiría a Laporta operar con normalidad.
Hasta ahora esta certeza recurrente no se ha producido nunca, a pesar de los anuncios inequívocos del propio presidente de que «ya estamos al 1:1» del año pasado ante el Senado Blaugrana, del «no estamos a la 1:1 porque no queremos» de la temporada anterior y del «aprobando la ampliación del contrato con Nike nos aseguramos estar al 1:1″, prometido antes de la asamblea de diciembre de 2024. Todos los anuncios, falsos.
Ahora sí 1:1?
Ahora, sin embargo, las campanas han repicado con tanta insistencia y determinación que, otra vez, se ha extendido la sensación de que el 1:1 se puede dar por un hecho consumado, inminente y preludio de una serie de operaciones que, como la de Julián Álvarez, marcarán un antes y un después.
Habrá tiempo de sobra para evaluar y comprobar el desarrollo de un fichaje que tiene toda la pinta de ser el gran montaje mediático del verano.
También parece otro cuento chino este eufórico estreno del 1:1 si hay que atender las mismas señales, contradictorias, que jalonan el paso hacia este estatus que, formalmente, debería materializarse el 1 de julio próximo, el mismo día en que reaparecerá como presidente oficial Joan Laporta iniciando el primero de sus cinco años del último mandato de su segunda presidencia.
A quien le toca trabajar, por lo que se ve, es a Jorge Mendes
Así debería ser. Otra cosa es que se dé esta circunstancia si se hace caso de la letra pequeña de este 1:1 sobre la necesidad de cuadrar las cuentas del margen salarial a base de determinadas operaciones previas como una serie de traspasos, Ansu Fati, Marc Casadó,Balde y otros, y en función del cierre real de la cuenta de resultados del ejercicio actual, sobre el que no hay indicios fidedignos de que haya dado beneficios.
Ambivalentes, las noticias al respecto se refutan, porque la junta asegura haber recaudado más de lo previsto en los pocos partidos del Spotify Camp Nou reabierto desde diciembre, al tiempo que los presupuestos presentados ante LaLiga, para el cálculo de la masa salarial azulgrana 2025-26, contenían ingresos regulares desde agosto de 2025 a partir del estreno en el Gamper, que se acabó jugando, como otros partidos de Liga, al Johan Cruyff con taquillas comparativamente ridículas.
La directiva también se quejó públicamente del «importante perjuicio económico» causado por la eliminación en la Champions ante el Atlético de Madrid, y ello a pesar de haber contabilizado llegar a los cuartos de final en la previsión de ingresos.
Como siempre, nada cuadra. Tampoco que se filtre el argumento impecable de fichar a Gordon antes de que el Mundial lo pueda encarecer, extremo reforzado por el secretismo y la discreción sorprendente con que Deco y los ejecutivos cerraron la operación, y al mismo tiempo retransmitir en directo y a plena luz del día, provocando el mayor ruido posible, el objetivo de Julián Álvarez, poniendo sobre la mesa que el Barça sólo ofrecerá 120 millones por un jugador con una cláusula de 500 millones y la más que contundente postura del Atlético de Madrid de no vender al delantero argentino.
Fichaje mediático
Si, además, marca goles en el Mundial, el disfraz está garantizado, salvo que el único trasfondo real y propósito de airear tanto y deliberadamente el fichaje sea, precisamente, el de dar a la afición azulgrana y a los medios carnaza mediática y entretenimiento hasta que se cierre el mercado.
Hay que esperar que, con tanto trabajo por hacer, Deco y Bojan se pongan manos a la obra a la vuelta de sus vacaciones porque, para cerrar el ejercicio con ciertas garantías de equilibrio, es urgente validar las ventas de jugadores antes del 30 de junio y empezar a cumplir con estas cuentas que el Barça presenta en LaLiga sobre proyecciones y cálculos propios.
Y, de momento, lo único que ha hecho Deco ha sido engordar la masa salarial con el fichaje de Gordon en una operación singular en la que, por cierto, no por ser secreta y sin filtraciones se abarató el precio de un futbolista comprado finalmente por encima de su valor de mercado, casi por 20 millones más.
En todo caso, el temor de Laporta parecía el opuesto al del resto de jugadores, que se depreciara su caché. Siempre, cosas extrañas y tan inexplicables como las vacaciones de Deco y Bojan cuando más se les necesita para llegar al 1:1.
No tienen prisa, por lo que se ve, o es que realmente tienen poco trabajo sobre la mesa porque ni hay dinero para fichar ni será fácil vender jugadores antes del 30 de junio si el Barça tiene prisa y los compradores lo saben.
Todo apunta a que, en los casos de Ansu Fati, Marc Casadó y Balde, a quien le toca trabajar es a Jorge Mendes, que también tiene en su lista de compras a João Cancelo.
Que todo esto no acabe en una mejora de contrato de Lamine Yamal si el Mundial le va bien y Jorge Mendes haga aún más negocios y tanto Deco como Bojan puedan hacer más vacaciones.

