Para conseguir sus objetivos, básicamente seguir engañando todo el mundo, socios, prensa, entes oficiales, organismos, etc., Laporta juega, una vez más, sus cartas mediáticas, las únicas que maneja con cierta habilidad y eficiencia porque cuenta con la predisposición y complicidad de un ejército de periodistas y medios, así como milicianos en las redes sociales que se han convertido en un rodillo que manipula y aplasta a la opinión pública.
El último caso, las vueltas que le está dando a un hecho previsible, conocido y que, verdaderamente, supone un lastre gigantesco a los planes de facturación del FC Barcelona como es la instalación de la cubierta del Spotify que ya habido que retrasar más de un año por dos razones. La primera, que Limak acumula meses de demora en la obra -sin sanción ni consecuencias alguna para la constructora turca- y la segunda, que para ahorrar en materiales la directiva decidió sustituir el proyecto de una cubierta arquitectónica por un toldo gigante. Más barato, pero con la inconveniencia de que son precisos uno siete u ocho meses de inutilización del estadio, complicación inicialmente prevista para finales de la temporada 2026-27 y el comienzo de la 2027-28.
Como siempre, se ha derrumbado la mentira puesta en circulación por Laporta en el sentido de que la cubierta se podría colocar en cuatro meses, solamente moviendo unos pocos partidos fuera de casa al final de un curso y al principio de otro.
Como era inviable y la única solución es un inevitable tercer exilio a Montjuïc, antes que aceptar la realidad y pagar la súper factura del Ajuntament por el uso privado de una instalación municipal, Laporta se inventó lo de ampliar el Johan Cruyff para jugar más de dos o tres partidos en casa.
Ya se sabía que la propuesta era del todo inviable, pero por seguir el paripé mediático y construir un relato en el que el Barça es la víctima de LaLiga, por no mover todo el calendario; del Ajuntament de Barcelona, por no perdonarle ni un euro de alquiler, ni un euro del gasto que supone el tinglado de cada partido, y el Ajuntament de Sant Joan Despí, por negarse a tramitar una MPGM para ampliar a 10.000 espectadores más el segundo estadio, lo que hizo la directiva fue plantear a locura de rehacer el Johan Cruyff.
Así, la alcaldesa de Sant Joan Despí ha debido salir públicamente a manifestar que ve inviable la ampliación del Johan Cruyff que pide el Barça. «Técnicamente, acoger a 10.000 espectadores más no es posible. El límite de asientos está en unos 10.000, según lo que estudiamos en su día«, sentencia la alcaldesa de Sant Joan Despí, Belén García, que sólo avala una ampliación a 4.000 espectadores, que sí cumpliría con el aforo mínimo de 8.000 plazas para disputar partidos de Primera División.
Uno de los principales motivos para rechazar la propuesta inicial azulgrana es que afectaría en exceso la movilidad en la zona. «El Barça genera socialmente una atracción muy importante. Si no lo trabajas y no lo trabajas bien… Ahora he de decir que nosotros hemos intentado trabajarlo desde el primer momento. Siempre se generan problemas de movilidad donde está el Barça porque es más que un club», asevera García.
Para la alcaldesa, los ciudadanos son prioritarios: «Estamos trabajando para proteger el aparcamiento de los vecinos de la zona, y sobre todo que la máxima afluencia venga en transporte público o con lanzaderas; esto ya lo hemos hecho en otras ocasiones que ha habido partidos aquí. Estamos encantados de tener al Barça como vecinos del municipio, pero la convivencia debe ser compatible con el día a día de los residentes de la zona, y 16.000 espectadores, tal y como está el estadio, no es posible”.
Así, completado este bucle simulando el Barça ser la víctima propicia de la complejidad técnica de la cubierta de baratillo -evitable-, de la mala leche del Ajuntament de Barcelona -malignamente severo en las licencias y el coste de jugar en Montjuïc- y de la intransigencia del Ajuntament de Sant Joan Despí -también enemigo del club-, Laporta podrá justificar ante los socios otros dos años sin abonos (pases de temporada o nuevos inventos) por culpa de un retorno a la incomodidad de volver al Lluís Companys. Es lo que ha votado el socio.

