Mariano Rajoy ha negado hoy en la Audiencia Nacional haber destruido los documentos que probaban la caja B del Partido Popular, ni que la policía patriótica del excomisario José Manuel Villarejo hubiera espiado a Luis Bárcenas. El expresidente del PP ha declarado como testigo en el juicio del caso Kitchen donde ha desmentido las declaraciones del extesorero del PP Luis Bárcenas.
«Es absolutamente falso», ha asegurado Rajoy. En cambio, Bárcenas declaró en el juicio que él tenía una grabación de Rajoy donde se escuchaba cómo trituraba un papel relacionado con la contabilidad extracontable del partido, pero que hizo para destruirla, contratando a una persona para borrarla a la que le pagó unos 4.000 euros.
El expresidente español también ha dicho que desconocía que la presunta trama se refiriera a él como El barbas o El asturiano. «Yo me dijo Mariano Rajoy como todo el mundo sabe, entonces que cada uno me llame como quiera», ha sentenciado Rajoy.
El expresidente popular ha respondido a muchas de las preguntas con monosílabos, mayoritariamente para negar los hechos que se están juzgando.
Así, sobre la Kitchen, Rajoy ha explicado que se enteró de que existía en el año 2018, cuando ya no era presidente del Gobierno español tras la moción de censura, durante la declaración de un policía en la comisión de investigación en el Congreso de los Diputados.
Operación legal
No obstante, ha remarcado que fue una investigación policial «legal», pues el objetivo era encontrar el dinero de Bárcenas y conocer quiénes eran sus testaferros. «Nunca hubo una operación política«, ha asegurado.
Rajoy ha desmentido haber ordenado seguimientos a Bárcenas después de que saliera a la luz la existencia de la Kitchen y ha dicho que es posible que hablara con miembros del PP de la trama porque no era un tema grato. También ha negado absolutamente haber mantenido cualquier tipo de contacto con el extesorero del PP para influir sobre sus declaraciones en el caso Gürtel.
Los dos principales acusados son el exministro de Interior Jorge Fernández Díaz y su secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, así como la cúpula policial durante la etapa de Fernández Díaz. Están siendo juzgados por haber ordenado espiar a Bárcenas y a la esposa de él, Rosalía Iglesias, así como haber ordenado la destrucción de pruebas que probaban la financiación irregular del PP a través de la conocida como la policía patriótica con el excomisario Villarejo en el centro de la trama.

