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Oportunidad aprovechada

Manel Sanz

Jurista i membre de Federalistes d’Esquerres
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El pasado martes 31 de marzo se jugó, en el estadio del RCD Espanyol, un partido de fútbol amistoso entre las selecciones de España y Egipto como preparación para la Copa Mundial de la FIFA. Durante el partido espectadores, aparentemente organizados, silbaron el himno de Egipto, gritaron musulmán el que no vote, Pedro Sánchez hijo de puta y Gibraltar español y se exhibió la cruz de Borgoña. Paradójicamente el jugador mejor recibido durante la presentación de la selección española, fue Lamine Yamal que se reconoce como practicante musulmán. ¡¡Qué empanada mental tienen algunos!! Los Mossos investigan cómo se generaron estos hechos lamentables.

Ahorro, por obvios y compartidos, comentarios ya hechos sobre las calificaciones de los gritos, unos y otros, como vergonzosos, racistas, groseros e irrespetuosos con los adversarios, los que sean y al ámbito al que pertenezcan.

Sí quiero comentar que ERC no pierde oportunidad para subrayarse, en fosforito, para mostrar que ellos son lo más de lo más cuando se trata de desmarcarse de todo aquello que suene o se identifique con España. No obstante, levantan la mano cuando se trata de cobrar sueldos españoles y ocupar cargos, bien remunerados, en instituciones o empresas españolas imitando a Junts.

En esta ocasión les ha faltado tiempo para pedir al alcalde Collboni que no instale pantallas en el espacio público para seguir los partidos de la selección española de fútbol en el próximo torneo mundial. Elisenda Alamany, presidenta del grupo municipal de ERC en el ayuntamiento de Barcelona, ha manifestado que «en Barcelona no podemos tener imágenes como las de ayer en Cornellà en cada partido de ‘la Roja’ durante el Mundial. Estos hechos no representan quiénes somos, y no podemos permitir que esta sea la imagen que Barcelona transmita al mundo».

En Cataluña somos singulares y es sabido que aquí no nos comportamos de forma tan barroca. Los incidentes en el estadio del Espanyol son propios de gente por civilizar y está demostrado que aquí ya lo estamos, añadiría yo.

No me considero un seguidor del fútbol espectáculo/negocio/prácticas inconfesables. Hace pocos días planteaba, en este mismo medio, si ante el comportamiento del gobierno de Estados Unidos de América y la forma de hacer de la FIFA, con Infantino al frente, habría que plantearse hacer un boicot al Mundial de fútbol y en cualquier caso, no jugar en Estados Unidos como ya se ha actuado con Israel en otras ocasiones. Pero sé que eso no pasará. El fútbol es el fútbol, se juegue en España, en Arabia Saudita o en el mismo infierno.

A mi juicio la iniciativa de ERC, representada por Elisenda Alamany, no persigue denunciar los despreciables hechos ocurridos en el campo del Espanyol o prevenir futuros incidentes. Se trata de seguir cultivando la identificación de España con la cutrez, lo indeseable, la tesis de estado fallido donde todo se reprime. Se trata de prohibir una buena iniciativa de participación pública en un espectáculo deportivo festivo ante el peligro de que crezca un sentimiento de identidad que algunos catalanes, aquellos que representan las esencias patrias catalanas, consideran indeseables. Ya pasó que de los años 2012 hasta 2023, años de efervescencia procesista, la Vuelta Ciclista a España no visitó Barcelona. Seguramente se barruntaba contaminación españolista. Quizá si fuera la Vuelta al Estado, se habría tolerado con la esperanza de dar la vuelta al Estado. No sé si me explico.

Alamany, se te ve el plumero. Con tus criterios estás dando ideas para que desde el otro lado actúen de forma similar ante otras manifestaciones. Así iremos creando burbujas de pueblos, naciones, colectivos, estados, elige lo que quieras, que entre ellas no se rocen, ni se reconozcan. Mejor la denuncia, la prevención, el trabajo silente, la pedagogía del buen ejemplo, ¿no crees?

Alcalde Collboni. Ni caso.

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