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La huelga en la enseñanza

En una misma semana han coincidido: la huelga de médicos, el Salón de la Enseñanza y la huelga de maestros. El Salón de la Enseñanza es la cita anual, posiblemente, más importante para el alumnado que el próximo curso debe iniciar nuevos estudios. Es una buena oportunidad de conocer todas las posibilidades que tienen de hacer lo que más les gusta. En el caso de Barcelona, se celebra en el recinto de Montjuïc y este año, una emisora de radio de la ciudad enlazó al alumnado con unas sencillas preguntas de actualidad que luego se pudieron escuchar por las ondas, las respuestas fueron muy decepcionantes.

Por otro lado, la mitad de la plantilla del profesorado ha secundado una huelga convocada por el sindicato mayoritario de un sector de la enseñanza. Los puntos reivindicativos son: unas mejoras salariales para recuperar el poder adquisitivo perdido, nada que decir, y el resto de puntos ponen de manifiesto las mejoras que necesita el sistema para atender la diversidad: disminución de ratios por aula, más recursos humanos para atender las demandas escolares con diversos profesionales que permitan responder mejor las necesidades individuales del alumnado, reducir o reestructurar las tareas burocráticas que impiden una dedicación más atenta al alumnado…

Todas estas carencias se arrastran desde hace años, no son nuevas y a medida que pasan los cursos se acumulan más deficiencias al servicio ante el desconcierto de la sociedad que ve cómo no encuentran soluciones satisfactorias; ni los responsables políticos ni los representantes de los trabajadores. Y se ha ido repitiendo a lo largo de los años como lo muestra la nómina de consejeros de Educación que han pasado en los últimos años: Josep Bargalló, González Cambray, Anna Simó y Esther Niubó, y que seguro que lo intentaron…

Ante este panorama se reúnen las partes para buscar soluciones y ante la marcha de las negociaciones, no sabemos con exactitud cómo iban, no estábamos, los sindicatos mayoritarios en el mundo laboral (CCOO y UGT) acaban firmando un acuerdo con la administración educativa que recoge unas mejoras salariales y un calendario de ampliación de recursos humanos que posibilita mejorar la atención a la diversidad con un cuidado más personalizado y acompañado de una cantidad económica importante. Los sindicatos que no han firmado, (algunos lo practican a menudo), argumentan que se ha hecho poco esfuerzo económico por parte de la administración educativa, y los firmantes argumentan que no estaban dispuestos a dejar perder una importante cantidad económica y poder seguir negociando el calendario previsto. Así las cosas, hay puntos de vista divergentes.

Habrá que ver la evolución, de momento es demasiado pronto para extraer conclusiones, hay que esperar. Y mientras tanto, se anuncian nuevas movilizaciones para las finales del curso. Por cierto, estas movilizaciones, fragmentadas en los diferentes territorios han estado bien pensadas, han absorbido la información de toda la semana y ha inclinado la información hacia la parte convocante. Unas movilizaciones, por cierto, que hay quien opina que recuerdan, demasiado, a otras producidas en otros contextos por la estética utilizada.

Todo ello lo han podido hacer por la implicación de uno de los sindicatos convocantes (USTEC) que se hizo cargo de los gastos de desplazamiento de los afiliados. Práctica que se ha utilizado en muchas ocasiones y por una diversidad de agentes. En las movilizaciones parecía que sólo estaba en juego las plantillas: primaria, secundaria y sus reivindicaciones, pero el acuerdo firmado recoge mejoras para otros colectivos como las guarderías, personal laboral, entre otros. A ver cómo va todo esto…

Es necesario un debate en profundidad de toda la comunidad educativa y sus órganos de representatividad. Urge encontrar soluciones satisfactorias a unos de los puntales de la sociedad. Dejar de invertir en los servicios públicos esenciales (sanidad y educación), lleva a las sociedades al desastre, como lo demostraron las respuestas de los jóvenes en el Salón de la Enseñanza.

Dos apuntes finales; nadie habla de las comidas a deshoras del alumnado que se tiene que desplazar para hacer la secundaria fuera de donde viven y acaban dinamitando más allá de las tres de la tarde. ¿Eso no preocupa a nadie? Y, habría gustado ver un debate a tres bandas o más sobre el tema tan importante por televisión.

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