El Palau Robert de Barcelona se ha convertido hasta el 17 de mayo en un escenario de lucha más contra los efectos nocivos de la desinformación, las mentiras distribuidas en los medios de comunicación y sociales y el odio que difunden. Desde el 19 de febrero se puede ver la exposición » PolsXtrems. Tu gimnasio para estrenar el pensamiento crítico y asistir a tres mesas redondas para analizar esta deriva que pone en peligro la credibilidad de la información que recibimos y los fundamentos de la propia democracia.
PolsXtrems, promovido por el Instituto Catalán Internacional por la Paz (ICIP), se define como «una exposición interactiva y multimedia que recrea un gimnasio donde entrenar el pensamiento crítico, la empatía y la curiosidad por las opiniones de los demás. En un contexto de creciente desinformación, polarización y discursos de odio, el espacio expositivo reproduce la sala de entrenamiento de un gimnasio, con diferentes propuestas para ganar flexibilidad mental y espíritu crítico, y concluye con la recreación de un vestuario donde se nos invita a escuchar diferentes puntos de vista sobre diversos debates sociales de actualidad, como la inmigración, el turismo o la lengua».
La primera de las mesas redondas tuvo lugar el pasado miércoles día 25 de marzo con el lema «Riesgos de la información». Participaron Laura Pinyol, vicepresidenta del Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC), Nereida Carrillo, profesora de Periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona y presidenta de la asociación de educación mediática Learn to Check, y Ona Sindreu, periodista de datos de Verificat, y condujo el diálogo Sergi Picazo, del digital Crític.
Sergi Picazo planteó un panorama preocupante donde, según él, «sólo estamos al principio de lo que vendrá». «Estamos en el minuto 5 de la desinformación. Será algo tremendo«, dijo. Nereida Carrillo afirmó que la desinformación difunde el odio a través del formato mentira y que lleva a la vulneración de los derechos humanos y sociales y a la deshumanización. Explicó que detrás de la desinformación hay un abanico de actores pero reclamó que «para no hacer más grande la desconfianza» es necesario que se denuncie con precisión quiénes son las personas y grupos que promueven la desinformación .
«Las redes sociales han dado marcha atrás en el control del odio»
La vicepresidenta del CAC aseguró que la desinformación no es solo un problema que afecte a la comunicación sino que representa «una enmienda total al sistema». También dijo que las herramientas que se utilizan en el espacio comunicativo actual no son neutras y que mientras la desinformación pretende hacer daño a las instituciones públicas, a ideas como el feminismo, el cambio climático o al colectivo LGTBI+ y a los migrantes, los propietarios de las grandes plataformas digitales no están preocupados por combatir estos comportamientos.. Por este motivo, insistió en la necesidad de crear un órgano supranacional que regule la desinformación y el odio que conlleva. «El mercado no se regula solo», resaltó.
Ona Sindreu recordó que desde que Donald Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos por segunda vez «las redes sociales han dado marcha atrás en el control de los contenidos de odio o falsos». Coincidió con el resto de ponentes en que hace falta alfabetización mediática y dijo que uno de los grandes problemas que genera la desinformación es que provoca que se acabe dudando, desconfiando de todo. Explicó que en Verificat la mayor parte de las desinformaciones que ponen al descubierto provienen de las redes sociales y no de los medios de comunicación tradicionales y que las mentiras publicadas y denunciadas perjudican la credibilidad de los medios «serios» mientras que «a los pseudomedios no les pasan factura porque su parroquia ya lo acepta».
Las próximas mesas redondas estarán dedicadas a «Algoritmos, poder y polarización» (8 de abril) e «Impacto y narrativa de los discursos de odio» (22 de abril).

