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Una gestión ambiental rigurosa para proteger el Delta alrededor del aeropuerto

Aena presta una especial atención a la conservación de la primera línea de pinos litorales y protege la avifauna.

Para compatibilizar la actividad aeroportuaria con la protección del entorno en el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, Aena desarrolla actuaciones de conservación y renaturalización en los terrenos de su propiedad. En las masas forestales se aplican trabajos de silvicultura orientados a eliminar parcelaciones de antiguos usos turísticos y a erradicar especies invasoras introducidas con fines ornamentales. También se llevan a cabo desbroces perimetrales de prevención de incendios, la adecuación de caminos y la creación de senderos.

Con el objetivo de mejorar la salud de los pinares, se talan ejemplares afectados por curculiónidos (Tomicus destruens). Parte de la madera muerta se reutiliza para crear espacios de micocultivo que favorecen la biodiversidad de especies descomponedoras. Se presta una atención especial a la primera línea de pinos litorales, cuya morfología, adaptada al frente salino, es clave para la protección del conjunto forestal y la estabilización del suelo costero. Paralelamente, se realizan censos periódicos de avifauna, se instalan cajas nido para aves paseriformes y se controla la presencia de fauna exótica invasora, tanto terrestre como acuática.

Las actuaciones de mejora sanitaria tienen un peso especialmente relevante. Cada año, Aena dedica especial atención al control de plagas, retirando más de un centenar de pinos afectados por Tomicus destruens en los pinares de Can Camins y Les Filipines, así como en puntos de Cal Francés y la antigua zona de la Ballena Alegre. Una vez revisadas todas las masas forestales con las campañas intensivas, se mantiene la vigilancia activa para evitar su reaparición.

La gestión ambiental de los espacios naturales del Delta asegura una convivencia equilibrada entre los ecosistemas litorales y la actividad aeroportuaria.

Estas intervenciones se suman a la renaturalización de los bosques litorales recuperados sobre antiguos resorts, hoy espacios continuamente monitorizados con criterios de conservación. La primera línea de pinos, modelada por el frente salino, sigue siendo una estructura natural imprescindible para proteger el ecosistema y fijar el suelo dunar.

La promoción de biodiversidad es otro de los pilares de la gestión ambiental. Los pinares del entorno aeroportuario cuentan con 225 cajas nido instaladas para favorecer la presencia de aves insectívoras que contribuyen a la regulación natural de plagas, como el carbonero común o el herrerillo capuchino. Paralelamente, la madera muerta procedente de talas se deja en el terreno para fomentar la presencia de hongos descomponedores y procesos de micocultivo, esenciales para el ciclo de nutrientes del suelo.

La gestión se extiende igualmente a los sistemas hídricos. En los canales interiores se llevan a cabo actuaciones periódicas de control de fauna acuática, retirando especies exóticas como la carpa, la perca sol o la tortuga de Florida para evitar la proliferación de aves ictiófagas que podrían comprometer la seguridad operacional de los aviones.

Finalmente, para garantizar la conectividad ecológica, Aena mantiene y monitoriza los pasos de fauna situados bajo la C-31, que permiten el desplazamiento seguro de especies entre el Remolar-Filipinas y Can Sabadell. Estudios con fototrampeo han confirmado el buen funcionamiento de estos corredores, integrados en un modelo de gestión que combina conservación, seguridad y sostenibilidad en un entorno aeroportuario único.

Redacción de El Triangle – Con la colaboración de Aena

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