Junts per Catalunya ha aplazado hasta junio la decisión sobre si actúa contra Toni Comín a raíz de las acusaciones de acoso sexual formuladas por un exasesor, en un caso que también está siendo analizado por el Parlamento Europeo.
La formación ha optado por poner en pausa la investigación interna a través de su comisión de garantías, a la espera de conocer cómo evoluciona el procedimiento en la cámara europea. Según diversas informaciones, el partido se da de margen hasta finales de primavera para decidir si adopta medidas disciplinarias o cierra el caso.
El caso gira en torno a la denuncia presentada por un exco colaborador, que acusa a Comín de comportamientos inadecuados como tocamientos e insinuaciones de carácter sexual. El Parlamento Europeo ha analizado los hechos y considera que hay indicios o «pruebas suficientes» para continuar el procedimiento, aunque no puede imponer sanciones directas porque el exconsejero no ha formalizado su escaño.
Por su parte, Comín ha negado rotundamente las acusaciones y asegura que dispone de pruebas para demostrar su inocencia. También ha criticado la investigación europea y ha dejado la puerta abierta a emprender acciones legales contra los denunciantes.
La decisión de Junts llega en un contexto político delicado, en el que el partido busca equilibrar la presunción de inocencia con la gestión de un caso que ha tenido eco internacional y que puede tener consecuencias en su representación en Bruselas.
A la espera del movimiento del Parlamento Europeo
El posicionamiento de Junts está condicionado por la evolución del caso a nivel europeo, donde una investigación interna ha avalado la credibilidad de la denuncia y ha recomendado que el caso pueda llegar a los tribunales.
Sin embargo, la situación jurídica de Comín —que no ha podido asumir el acta de eurodiputado— limita la capacidad sancionadora de la institución y traslada el foco a la decisión que pueda adoptar el partido en los próximos meses, con junio como horizonte para resolver el caso.

