Ayer noche la cadena de televisión Trece anunciaba que el dirigente de Vox, Iván Espinosa de los Monteros intervendría en el programa El Cascabel de José Luis Pérez y Ana Samboal. Y Espinosa de los Monteros no defraudó. Denunció que Vox ha hecho un giro ideológico, no da espacio al debate siendo imposible y se desprende de mala manera de muchos de sus dirigentes. Con el beneplácito de la cadena propiedad de la Conferencia Episcopal el fundador de Vox se sirvió de la entrevista para lanzar un manifiesto que en ese momento se colgaba en internet solicitando que el partido realice un congreso donde se pueda debatir el giro que ha dado y la manera de tratar a los afiliados y cargos públicos.
El manifiesto al que se invita que se sumen muchos otros afiliados de Vox, está firmado por él mismo, por su esposa Rocío Monasterio, junto a Javier Ortega Smith, el concejal madrileño Ignacio Ansaldo, afiliado número 1 del partido y primer presidente de Vox, Ricardo Garrudo, ex presidente de la fundación DENAES donde comenzó todo, además de una decena de ex diputados nacionales en el Congreso. También lo firma la ex diputada al Parlament de Cataluña, Isabel Lázaro, que en su día denunció que Ignacio Garriga pagaba gastos de sus hijos con fondos del grupo parlamentario. José Ángel Antelo, ex presidente de Vox en Murcia y diputado regional, el último dirigente de éxito decapitado, también lo suscribe.
Y tras reconocer que resulta imposible con los actuales estatutos enmendar lo que la dirección o mejor dicho Santiago Abascal acuerda, o solicitar la convocatoria de congresos extraordinarios, ya que ni los afiliados ni los cargos públicos tiene acceso al censo de militantes para recoger ese 20% de avales que se exigen para plantear cualquier cuestión, Espinosa dejaba claro que pese que el manifiesto colgado en ese mismo momento en internet solicitando un congreso extraordinario se hace al margen de los canales orgánicos que exige el 20% de avales, nada impide que el Comité Ejecutivo Nacional escuche y lo convoque.
Espinosa recordó cuando Abascal y otros que habían militado en el PP, lamentaban que Rajoy convocaba los congresos con todo muy atado “como en el congreso de Valencia de 2008. Pero en aquel congreso donde María San Gil o Vidal Quadras fueron derrotados, las cosas se hablaron, enmendaron y votaron. En Vox nada se vota ni se debate”
Entre los cambios que lamentaba en la entrevista Espinosa estaba el giro iliberal del partido hacia posturas estatalistas, la asunción de propuestas en materia de vivienda similares a Más Madrid, el abandono en el Parlamento Europeo del Grupo de los Conservadores y Reformistas de Giorgia Meloni para sumarse al de Patriotas por Europa de Orban y Le Pen mucho más intervencionistas en economía. O el asumir posiciones antimonárquicas y discursos en favor de empoderar a los sindicatos y trabajadores para mandar en las empresas. Evidentemente Espinosa se refería al nuevo portavoz en el Congreso, Carlos Hernández Quero, que con una estética similar a los podemitas hace un discurso en vivienda, que según Espinosa pone antes a los inquilinos que a los propietarios olvidando el principio de propiedad privada. Y en relación a los sindicatos, recordemos que ahora hace un año Abascal, Buxadé y Joan e Ignacio Garriga auparon como candidato único para liderar el sindicato de Vox, Solidaridad, a Jordi de la Fuente, que procede del partido nacional revolucionario o neonazi, Movimiento Social Republicano (MSR), en el que lideraba el sector nacional-bolchevique.
Tienen razón los firmantes del manifiesto lamentando que en Vox ni se han debatido los cambios ideológicos o estratégicos ni hay canales para debatir nada. Pero recordemos que Espinosa y Ortega Smith y otros de los firmantes estaban en el Comité Ejecutivo Nacional u otros órganos de dirección cuando el partido, en 2019, suprimió las primarias para elegir los cabezas de lista en las diferentes citas electorales, y también continuaban en el mismo en 2022, cuando también se suprimieron la elecciones primarias para elegir a los presidentes de las ejecutivas provinciales. Y en aquellos años, en que el partido ya cesaba por mail o una simple llamada a muchos cargos provinciales o regionales y disolvía ejecutivas provinciales sin justificación alguna, quien firmaba estos ceses era el Vicesecretario de Organización, Tomás Fernández Ríos, uno de los ex compañeros de Ortega Smith de su periodo en los boinas verdes de las Cuerpos de Operaciones Especiales del Ejército, que Ortega ubicó en dicho puesto para ejecutar las órdenes del Comité Ejecutivo Nacional. Una Ejecutiva que poco a poco, con los cambios de estatutos impuestos sin posibilidad de enmienda por parte de los militantes, perdió poder y ahora todo lo decide el Comité de Acción Política (CAP) formado por Abascal e Ignacio Garriga, quien, vulnerando tal vez los estatutos, es a la vez vicepresidente único y secretario general. También forman parte o participan del Comité de Acción Política junto a Abascal y Garriga otras personas sin cargo orgánico como Kiko Méndez Monasterio o Gabriel Ariza.
Precisamente una de las irregularidades que lamentan los críticos es lo ya que denunció en su día Macarena Olona, a la que se cargaron porque destacaba demasiado y hacia sombra a Abascal: El traspaso de millones de euros de Vox a la Fundación Disenso y a las empresas de los Ariza y Méndez Monasterio y otros del desaparecido grupo Intereconomía.









