El modelo Barnahus, implantado en Cataluña desde 2020, atendió a 3.735 niños y adolescentes víctimas de violencia sexual durante 2025, un incremento del 29% respecto a 2024. Según el Departamento de Derechos Sociales, este aumento se explica por el despliegue completo de la red y por la creciente confianza en un sistema que integra en un solo espacio profesionales de salud, educación, servicios sociales, justicia y cuerpos de seguridad para evitar la revictimización. Actualmente hay catorce centros en funcionamiento y está prevista la construcción de seis más, de los cuales cinco ya están en obras, hasta llegar a un total de veinte Barnahus en todo el territorio.
Los datos de 2025 muestran que el 77,1% de las víctimas atendidas fueron chicas, y que el 56,7% de los casos se produjeron en el ámbito intrafamiliar. Las franjas de edad más afectadas son las de 12 a 15 años y 5 a 8 años. Les Barnahus de Barcelona, El Prat de Llobregat y Terrassa son las que registraron más casos. En Granollers, donde el centro se inauguró en 2024, se atendieron a 270 menores en 2025. La coordinadora del centro, Lucia Barboni, destaca que Cataluña puede estar «orgullosa» de ser pionera en España y subraya que el modelo representa un «cambio de perspectiva» en la intervención, con una única puerta de entrada y una reunión integrada semanal que coordina todas las actuaciones.
El funcionamiento de las Barnahus incluye espacios adaptados, salas de declaración pensadas para preservar el relato y herramientas como el juego terapéutico y la terapia asistida con perros, que facilitan el acompañamiento emocional. El modelo catalán es ya un referente estatal, con comunidades como Castilla-La Mancha, Navarra y Baleares pidiendo asesoramiento. Con la previsión de nuevos centros en La Seu d’Urgell, Lleida, Terrassa, Mataró, Manresa y Tortosa, Cataluña consolida un sistema que puede gestionar hasta 300 casos simultáneos por centro y que continúa creciendo bajo el marco de la LOPIVI.











