En un planeta que está conmocionado por la aterradora e ilegal guerra unilateral desatada por Israel y Estados Unidos contra Irán -que ha inflamado todo el golfo Pérsico y ha provocado un shock en la economía mundial-, hay que saludar la celebración de la XXXVI Cumbre Anual que acaban de celebrar España y Portugal, esta vez en el monasterio de La Rábida (Huelva). Desgraciadamente, este encuentro de Pedro Sánchez y Luís Montenegro, acompañados de sus equipos ministeriales, ha pasado desapercibido mediáticamente ante las terribles noticias de Oriente Medio.
En esta Cumbre se ha constatado la gran armonía que preside las relaciones entre los dos países de la península Ibérica y se han consolidado avances muy importantes para trabajar de manera más estrecha y operativa. Así, se ha firmado una declaración conjunta para hacer frente a los estragos del cambio climático –como por ejemplo inundaciones, episodios de sequía, olas de calor o incendios forestales– que no conocen de fronteras y que obligan a repensar la manera de actuar y a hacerlo con la máxima coordinación entre ambos gobiernos.
La península Ibérica es una unidad geográfica y climática, y la existencia de una división administrativa es un obstáculo objetivo para su óptima gestión. Esta evidencia, que supera las viejas disputas y fracturas territoriales, obliga a España y a Portugal a trabajar unidos. La ley de la naturaleza es mucho más determinante que las leyes humanas que nos ha impuesto la historia.
La agenda de la reunión intergubernamental también ha incluido otros acuerdos de gran trascendencia, como el proyecto para instalar una gigafactoría de IA en la zona fronteriza, la coordinación de los espectros radioeléctricos de la TDT, la conectividad de los cables submarinos, la gestión conjunta de los ríos… Las conexiones ferroviarias en alta velocidad ya están en marcha y tienen calendario: Lisboa-Madrid para el año 2030 y Oporto-Vigo para el año 2033. Además, se quieren reforzar los trayectos Aveiro-Salamanca y Faro-Huelva.
En esta Cumbre ha sido especialmente remarcable la declaración conjunta, firmada por el ministro de Economía del Gobierno español, Carlos Cuerpo, y por su homólogo portugués, Manuel Castro Almeida, para crear el Foro Estratégico Luso-Español para Impulsar la Competitividad, un mecanismo bilateral diseñado para eliminar, de manera progresiva y práctica, las barreras a la actividad de las empresas a ambos lados de la frontera.
Ambos ministros han constatado que persisten obstáculos estructurales que continúan limitando la expansión de la cooperación bilateral entre España y Portugal. Por ejemplo, la existencia de requisitos reguladores divergentes, procedimientos duplicados, diferencias en sistemas de certificación y licencias, y trabas administrativas que generan costes e incertidumbre. Estos desajustes tienen un impacto negativo para las pymes, que constituyen la mayor parte del tejido productivo de ambos países.
El nuevo Foro se plantea como un «laboratorio» de referencia dentro de la Unión Europea (UE) para profundizar en el mercado único a través de la cooperación, la convergencia normativa y la interoperabilidad digital. Su objetivo es totalmente práctico: identificar los problemas reales con que se encuentran las empresas al cruzar la frontera y resolverlos uno a uno.
Entre las trabas que se propone resolver están: el reconocimiento mutuo de calificaciones profesionales, para facilitar la movilidad laboral transfronteriza; la creación de una factura electrónica común para simplificar las transacciones entre empresas de ambos países y reducir cargas administrativas; la habilitación de cuentas bancarias transfronterizas; la contratación pública interoperable; el impulso de las interconexiones eléctricas con Europa o la cooperación entre los bancos públicos de promoción empresarial (Banco Portugués de Fomento y el Instituto de Crédito Oficial), etc.
El ministro español de Economía, Carlos Cuerpo, es uno de los miembros del Ejecutivo de Pedro Sánchez mejor valorados por todo el mundo. Nacido en Badajoz, conoce de primera mano el drama que ha comportado y comporta la división de la península Ibérica, en especial en los territorios fronterizos de la Raya.
Por eso, es significativo que sea el promotor y el co-signatario de este Foro Estratégico Luso-Español para Impulsar la Competitividad, que puede ser el embrión del futuro Consejo Ibérico, que es uno de los objetivos que propugnamos en EL TRAPEZIO desde nuestra aparición. La UE tiene su antecedente histórico en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), fundada en 1951, y el Foro que se ha acordado en La Rábida bien pudiera ser el motor necesario para consolidar el mercado único peninsular y estructurar la Alianza Ibérica.
Desde esta tribuna siempre hemos lamentado que los múltiples y voluntariosos acuerdos bilaterales que han firmado, en los últimos años, España y Portugal acaban demasiado a menudo en papel mojado, por falta de un organismo estable que garantice su cumplimiento. En este sentido, tenemos que aplaudir que el Foro acordado en esta última Cumbre por los ministros Carlos Cuerpo y Manuel Castro Almeida contará con un Equipo de Seguimiento Conjunto que velará por la implementación de la hoja de ruta acordada. El Foro celebrará dos reuniones ministeriales en el año, siendo la primera durante el primer semestre de este 2026. Vamos por buen camino.
