Cataluña registró más de 3.000 agresiones contra profesionales sanitarios durante 2025, según datos del Observatorio para Situaciones de Violencia en el Ámbito Sanitario de Cataluña (OSVASC). Las mujeres fueron las principales víctimas, ya que el 78% de los casos registrados afectaron a profesionales femeninas.
La mayoría de las agresiones fueron verbales, que representan casi nueve de cada diez episodios, mientras que las agresiones físicas supusieron aproximadamente un 11% del total.
Enfermeras y médicos, los más afectados
Por categorías profesionales, el personal de enfermería (27%) y el personal facultativo (27%) son los que acumulan más incidentes, seguidos del personal administrativo (23%).
La mayor parte de las agresiones se producen durante la atención primaria, que concentra más del 60% de los casos. La atención hospitalaria registra cerca de un 29% de los incidentes y las emergencias extrahospitalarias en torno a un 10%.
En cuanto al perfil de las víctimas, el grupo de edad más afectado es el de 25 a 35 años, que concentra aproximadamente un tercio de los casos, seguido de los profesionales de 36 a 45 años y de 46 a 55 años.
Pacientes y familiares, agresores
En tres de cada cuatro agresiones el autor es el mismo paciente, mientras que los familiares o acompañantes representan cerca del 22% de los casos.
Las causas más frecuentes están relacionadas con la percepción de la atención recibida, las demandas de los usuarios o factores externos a la organización sanitaria.
Según responsables del Departamento de Salud, estas cifras se explican en parte por el aumento de la complejidad asistencial y el descontento social con el sistema sanitario, además de una percepción de impunidad por parte de los agresores, ya que uno de cada cuatro es reincidente.
Un registro unificado
Ante esta situación, la Generalitat está desplegando un registro unificado de agresiones a profesionales sanitarios que integrará datos de todos los centros del sistema sanitario catalán. El objetivo es disponer de una visión global del fenómeno y mejorar las medidas de prevención y protección.
Este registro también permitirá analizar la distribución de los incidentes y orientar actuaciones específicas para reducir la violencia contra el personal sanitario.












