Collboni tiene en sus manos liberar 14.000 votos a favor de Laporta el 15-M

El presidente del Barça ya ha acusado al alcalde del KO de la Copa "porque con el Gol Norte abierto el equipo habría marcado algún gol más contra el At. Madrid"

Joan Laporta i Jaume Collboni - Foto: Ajuntament de Barcelona

Inesperadamente, Jaume Collboni, el alcalde de Barcelona, tiene en sus manos una poderosa clave electoral que podría ser decisiva en el pulso entre Joan Laporta y Víctor Font el domingo próximo, día 15 de marzo, cuando se abran las urnas y los socios del Barça voten la directiva y el presidente que prefieran por cinco años más, hasta el 2031.

Un grupo de socios muy importante de potenciales votantes, integrado por 14.000 abonados del Barça, sigue pendiente de si en esta jornada del día 15, además de la oportunidad y el derecho de ejercer su voto, podrán estrenar su nueva localidad en el Spotify Camp Nou como Laporta les ha prometido desde hace meses, anunciando la inminencia de la apertura del Gol Norte del Spotify.

El contraste del estado de ánimo entre 14.000 socios enfadados porque todavía no les llega el momento largamente prometido de volver al Estadio, después de dos años y casi ocho meses de ausencia, y esos mismos entusiasmados, feliz y ansiosos por vivir este momento único e histórico de volver a su casa parece evidente y bastante capaz de influir en el signo del voto y especialmente en el índice de participación.

Claro que estos 14.000 barcelonistas acudirán todos el domingo al Spotify Camp Nou, con el doble atractivo de presenciar el Barça-Sevilla de LaLiga y ejercer su derecho a voto, siempre que llegue a tiempo el permiso de primera ocupación de esta Fase 1 C. Del mismo modo que, como parece evidente, su predisposición y talante no será lo mismo si, después de todo, sólo podrán votar en las afueras del estadio mientras, a su lado, otros miles de socios al igual que ellos, con los mismos derechos y condición de abonado de toda la vida, disfrutan del espectáculo.

Además, Laporta les ha puesto la miel en los labios, ya que desde el pasado día 26 de febrero ha abierto un periodo de inscripción para la adquisición de abonos para el resto de la temporada en el Gol Norte, dirigida exclusivamente a los abonados a un precio irresistible de entre 160 y 264 euros.

El proceso se cerrará en el mismo instante que llegue la aprobación municipal. Está previsto un sorteo-si la demanda excede la oferta. Los 14.000 socios volverían al Spotify Camp Nou en una jugada electoral, no hay que dudarlo, que Laporta había preparado desde la ventaja de ser el presidente y de haber elegido calculadamente la fecha del 15 de marzo, bajo el impacto de 14.000 votantes entregados y más laportistas que nunca.

Lo que no se esperaba era el efecto contrario, que aquella emboscada cuidadosamente extendida a sus rivales, finalmente sólo contra Víctor Font, pudiera girarse en su contra si en las próximas horas el Ayuntamiento sigue sin dar señales esperanzadoras para sus planes.

Como siempre, Laporta intenta tapar los retrasos y la persistente negligencia de Limak, apresurando y presionando a Collboni, una estrategia admitida por Laporta como normal y necesaria, con la amenaza de poner en su contra a los miles de socios del Barça, sobre todo en Les Corts y barrios vecinos, que también votan en las municipales.

Polémica

La cuestión se convierte en una gran polémica, ya que Laporta hace días que está molesto con el Ayuntamiento de Barcelona y viene lanzando indirectos y mensajes cada vez más subidos de tono. Incluso ha acusado al gobierno de Collboni de contribuir a la eliminación del Barça en la Copa ante el Atlético de Madrid manifestando que «con el Gol Norte abierto, el equipo habría marcado algún gol más».

En teoría es un asunto meramente técnico sobre el que el concejal del Distrito de Les Corts, el de Urbanismo y el propio alcalde no pintan nada.

No obstante, ha sido manifiesta y pública expresada la voluntad de los cargos políticos de priorizar las necesidades y las urgencias del Barça para reabrir el Estadio y así poder afrontar la devolución, para empezar, de los 100 millones de euros de intereses de demora anuales que si van subiendo es porque Limak todavía acumula ñandúes, errores y la lentitud propia de una empresa sobrepasada desde el primer momento por la magnitud de la obra.

Desacreditar Víctor Font

Laporta afronta esta última semana de campaña con una furia y agresividad desconocidas y desproporcionadas contra Víctor Font, a quien intenta desacreditar como socio, como barcelonista, como gestor y como candidato por todas las vías, lo que sugiere que no cuenta, en principio, que este grupo de 14.000 socios/votos caiga de su lado, ya que si fuera así, sabiendo que la licencia caerá antes del Barça-Sevilla, ya no hay partido. Font puede retirarse a tiempo de una derrota incluso superior a la de 2021.

Pero con Laporta, dispuesto a todo para impedir que nadie le arrebate el chiringuito que ha convertido en su modus vivendi, la presidencia del Barça cuyos secretos e interioridades no puede permitir que se revelen y mucho menos se investiguen, todo es posible, incluido un giro de los acontecimientos que cambie esa sensación de que los 14.000 socios del Gol Norte están perdidos.

Laporta fue capaz de soportar sin despeinarse que el Ayuntamiento no le permitiera estrenar el estadio para el Gamper en agosto de 2025, tal y como él mismo había anunciado en un vídeo donde salía haciendo ridículamente de ‘Timbaler del Bruc’.

Ahora, hay mucho más en juego y hace días que enseña los dientes dejando caer sus dudas sobre la buena voluntad de Jaume Collboni: «No entiendo cómo no nos dejan abrir el Gol Norte, hace días que está acabado».

Es un goteo previo a la tormenta que puede estallar hoy mismo o en las próximas horas si Laporta sospecha que necesita los votos de los 14.000 socios del Gol Norte. Esto, o bien se trata, todo podría ser, de una estrategia urdida entre ambos, directiva y Ayuntamiento, para retrasar el permiso de ocupación hasta el último momento.

En cualquier caso, sobran o no están justificadas las amenazas de Laporta, la maligna intencionalidad de señalar siempre al Ayuntamiento como culpable de los retrasos de Limak a menos que, como ha venido pasando, esta humillación permanente acabe por forzar los permisos como ha pasado con las Fases 1 A y B, fruto de una sectorización que no preveía la licencia de obras concedida, pero que Collboni se ha sacado de la manga por puro temor a Laporta, para evitar su ira y sus viles ataques a la profesionalidad y rigor de los técnicos municipales.

Si hay que apostar a favor de la estadística y del resultado habitual del acoso mediático sufrido por el Ayuntamiento por parte de Laporta, esta semana llegará la licencia de apertura, esté o no adecuado al cien por cien el recinto a las exigencias formales arquitectónicas y de seguridad.

Ya encontrarán, como sea y como ha sucedido hasta ahora, la fórmula de complacer a Laporta por temor a las consecuencias de hacerlo enfadar. Triste.

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