Los Mossos d’Esquadra han instruido 3.682 desapariciones de personas en Cataluña durante 2025, un 2,7% menos en relación con las 3.785 registradas en 2024. No obstante, los casos de niños desaparecidos de entre 0 y 12 años han incrementado un 26,3%, un aumento que la policía catalana ha atribuido a una mayor prevención, que hace que el número de denuncias se eleve, y también a un aumento de las «escapadas de centros de menores» y de las fugas de casa.
Según ha explicado la caporala de la Oficina de Atención a Familias de Personas Desaparecidas de los Mossos, Marta Ventas, en una entrevista con la ACN, el año pasado se registraron una media de 10 denuncias al día por desapariciones. En los últimos años la cifra de denuncias por desapariciones «se ha mantenido estable», pero en 2025 aumentaron las desapariciones de menores y también las de mayores de 65 años, estas últimas en un 6,4% sobre todo por casos de hombres con deterioro cognitivo.
En relación con el perfil de las personas desaparecidas, el 59% son hombres (2.174) y el 41%, mujeres (1.508). Por franjas de edad, se registraron 96 denuncias de niños de 0 a 12 años, 867 de jóvenes de 13 a 17, 2.420 de adultos de 18 a 64 años y 299 de mayores de 65 años. Mientras que las desapariciones entre niños han incrementado más de un 26%, las que afectan a adolescentes de entre 13 y 17 años lo han hecho en un 3,3%. Según la caporala del cuerpo, estos episodios se consideran «de riesgo» porque las víctimas son «especialmente vulnerables», sobre todo en edades muy tempranas.
Aparte del aumento de las fugas y las denuncias, Ventas ha explicado también que, «a raíz de la pospandemia, se ha detectado un aumento de patologías mentales entre los jóvenes», lo que ha generado «un riesgo más elevado de desapariciones voluntarias». Esto incluye a personas con diagnósticos de depresión grave o trastornos psicóticos, así como casos con síntomas aún no diagnosticados, que aumentan la vulnerabilidad de los adolescentes. «Tienen una vulnerabilidad extrema y hay que actuar muy deprisa», ha destacado la caporala de los Mossos, que ha añadido que los brotes o crisis mentales de las personas con estas patologías dificultan la labor de investigación.
En cuanto a las personas mayores, Ventas ha indicado que las desapariciones en mayores de 65 años crecieron un 6,4% en 2025, sobre todo en lo que se refiere a «hombres con deterioro cognitivo que se desorientan y acaban perdiéndose tras salir del domicilio o de un centro». Las pérdidas de memoria y la fragilidad física amplifican el riesgo, sobre todo cuando estas personas viven solas, ya que la falta de un entorno cercano puede retrasar que se dé la alerta a la policía.
El 98% de las desapariciones se resuelven
Con motivo del Día de las Personas Desaparecidas sin Causa Aparente, la caporala ha señalado que aún persiste el mito de que hay que esperar 24 horas antes de presentar la denuncia, pero ha pedido que la ciudadanía acuda a la policía de forma inmediata porque «las primeras horas son vitales». A pesar de representar sólo un 0,62% del total de denuncias tramitadas por los Mossos, Ventas ha remarcado que las desapariciones tienen un «gran impacto emocional» para las familias y constituyen una prioridad para el cuerpo.
Según ha explicado, el 98% de las desapariciones se resuelven, el 50% en los primeros tres días y dos de cada tres antes de acabar la primera semana. En cuanto al ámbito territorial, el metropolitano concentra el volumen más alto de incidentes, con 2.369 casos entre Barcelona (750), la región metropolitana norte (652) y la metropolitana sur (967).
Recomendaciones y prevención
En cuanto a personas mayores con deterioro cognitivo, Ventas ha recomendado disponer de dispositivos de localización, mantener rutinas fijas y redes comunitarias que puedan alertar a la policía si se desorientan. También ha destacado la importancia de tener fotografías actualizadas del rostro y del cuerpo, así como información sobre medicación y vestimenta habitual.
Para los menores, la caporala ha subrayado que los padres deben hablar con los niños sobre los riesgos de las redes y los desconocidos, memorizar números de emergencia y fomentar la comunicación familiar para prevenir fugas. En la misma línea, en los casos de personas con problemas de salud mental, ha dicho que es esencial que familiares y vecinos estén informados sobre su situación y dispongan de datos médicos básicos, como el diagnóstico o la medicación.













