El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, ha anunciado que suspenderá los bombardeos contra los países vecinos del Golfo Pérsico si estos no atacan al territorio iraní. En declaraciones a los medios del país, ha pedido disculpas a los estados de la región por los impactos de la última semana y ha asegurado que los misiles estaban dirigidos exclusivamente a posiciones militares de Estados Unidos y de sus aliados. Pezeshkian también ha respondido al presidente norteamericano, Donald Trump, afirmando que su exigencia de una «rendición incondicional» es «un sueño que se asoma a la tumba».
Paralelamente, el ejército de Israel ha anunciado una nueva «oleada de bombardeos» contra Teherán e Isfahán. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han detallado que han atacado la universidad-academia militar Imam-Hossein y varios búnkeres con «altos cargos» iraníes. Según las FDI, más de 80 aviones de combate han participado en la operación, dirigida contra infraestructuras que consideran clave para el régimen iraní. Como respuesta, Irán ha lanzado varios misiles contra Tel-Aviv y Jerusalén, aunque ninguno ha llegado a impactar.
Estados Unidos ha afirmado que han atacado cerca de 3.000 objetivos iraníes y han destruido o dañado más de 43 embarcaciones de guerra del régimen. Washington defiende que estas operaciones buscan reducir la capacidad militar de Irán en plena escalada regional, mientras la tensión continúa aumentando y los países del Golfo intentan evitar una expansión del conflicto.












