El Observatorio Mujer, Empresa y Economía (ODEE) de la Cámara de Comercio de Barcelona alerta de que las desigualdades de género siguen siendo elevadas en Cataluña y que los avances hacia la igualdad van con lentitud. El informe Indicadores de igualdad de género de Cataluña 2025, presentado este viernes a las puertas del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, constata que, a pesar del mayor nivel formativo de las mujeres, las diferencias con los hombres persisten en ámbitos clave como los salarios, el empleo o el peso en sectores estratégicos.
El estudio analiza 31 indicadores agrupados en diversos ámbitos —formación, mercado laboral, empoderamiento, salud o condiciones de vida— y concluye que, aunque en la última década se han registrado algunos avances, estos son insuficientes para revertir las desigualdades estructurales. Según Carme Poveda, la directora del observatorio, el techo de cristal «se desplaza hacia arriba, pero no se rompe», una situación que evidencia las dificultades de las mujeres para acceder a posiciones de responsabilidad.
Una de las principales paradojas que pone de manifiesto el informe es la diferencia entre el nivel educativo y la situación en el mercado laboral. Las mujeres representan el 58% de las titulaciones universitarias en Cataluña, pero esta mayor cualificación no se traduce en una igualdad real en el ámbito profesional. La brecha salarial por hora trabajada fue del 9,3% en 2023 y la presencia femenina es especialmente elevada en los contratos a tiempo parcial, que en 2025 concentraron el 67% del total.
El informe también alerta de la baja presencia de mujeres en sectores con gran potencial de crecimiento, especialmente los vinculados a la tecnología. Sólo el 26% del alumnado en carreras de informática o ingeniería son mujeres, y su participación en el sector de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) es del 27%. El observatorio advierte que esta situación puede perpetuar las desigualdades en los sectores más dinámicos de la economía.
En cuanto a la representación institucional, el informe apunta que la paridad en la política parlamentaria ha avanzado en los últimos años, pero todavía presenta desequilibrios en algunos espacios de poder. Aunque la presencia de mujeres en el Parlamento se acerca al equilibrio con los hombres, su participación en determinados órganos de decisión y en algunos liderazgos políticos sigue siendo menor, lo que refleja que las barreras de acceso al poder político no han desaparecido completamente. En la legislatura actual, hay «sólo» un 28% de alcaldesas en Cataluña.
Las diferencias también se reflejan en las condiciones sociales y económicas. La tasa de riesgo de pobreza es más elevada entre las mujeres (19,9%) que entre los hombres (17,8%), mientras que la mayor parte de las responsabilidades de cuidado continúan recayendo sobre ellas. De hecho, el 85% de las excedencias para cuidar de familiares las piden mujeres.
Según el informe, esta mayor carga de trabajo no remunerado tiene consecuencias directas en la trayectoria profesional y también en la salud. El estudio apunta que las mujeres presentan una incidencia más elevada de trastornos de ansiedad y depresión, un hecho que se relaciona con la doble jornada laboral y la presión derivada de la conciliación. De hecho, Poveda ha indicado que aumentan los años de esperanza de vida, pero «con peor salud», porque muchas mujeres tendrán que vivir solas y requerirán asistencia y, en muchos casos, tendrán que pagar estos cuidados.
Ante este escenario, el Observatorio Mujer, Empresa y Economía insiste en la necesidad de impulsar políticas públicas y medidas empresariales que aceleran la reducción de las desigualdades, especialmente en ámbitos como la conciliación, la corresponsabilidad en los cuidados y la presencia femenina en sectores tecnológicos y de decisión económica.

