El barcelonismo no pudo disfrutar ni beneficiarse de las ventajas de haber firmado un patrocinio con ZPK, una sociedad situada en Samoa, libre de controles fiscales, especializada en la comercialización de criptomónadas y las operaciones bajo la encriptación blockchain.
Según la versión oficial de la directiva del FC Barcelona, al cabo de un mes y medio de anunciar este convenio se dio cuenta de que ZPK no había pagado lo estipulado a tiempo. En cambio, el mundo sí es testigo de que los cracks del Barça lucen publicidad de Congo RDC en la ropa de entrenamiento y también en la vestimenta de calentamiento en los partidos oficiales.
Ahora, ha saltado la noticia de que un contrato idéntico entre la República Democrática del Congo y la AS Mónaco ha sido objeto de una investigación preliminar en Mónaco, por posibles delitos de corrupción, blanqueo de capitales y malversación de fondos. La fiscalía monegasca ha anunciado la apertura de diligencias tras una denuncia presentada por dos ciudadanos congoleses a través de su representante legal, que también prevé iniciar procesos judiciales respecto a acuerdos similares con el FC Barcelona y el AC Milan, los otros dos equipos con el mismo patrocinio.
Según ha avanzado L’Equipe, basada en datos de Monaco Hebdo, la asociación formalizada el 24 de junio de 2025 entre el club monegasco y el gobierno congoleño, valorada en 4,5 millones de euros por temporada, está siendo analizada por el fiscal general Stéphane Thibault. Este procedimiento se origina tras una denuncia registrada ante la Fiscalía Nacional Financiera (PNF) francesa, que trasladó la acción a las autoridades judiciales de Mónaco.
La denuncia fue interpuesta el 4 de septiembre por Hervé Diakiese, en representación de los dos ciudadanos congoleses residentes en Francia, y va dirigida al ministro de Deportes de la RDC, Didier Budimbu. Se le acusa de la firma secreta de un contrato trienal por 4,8 millones de euros, presuntamente sin licitación pública ni transparencia, lo que contravendría la normativa financiera vigente en el país.
En respuesta, el ministro Budimbu emitió un comunicado en las redes sociales declarando que todos los procedimientos seguidos respetan plenamente la legalidad. Aunque estos contratos han incrementado la visibilidad internacional de la República Democrática del Congo, han suscitado polémica interna y han afeado la imagen de los clubes que, como el Barça, blanquean la imagen de un gobierno del terror en un país donde los enfrentamientos entre etnias provocan baños de sangre.
En los últimos meses, Amnistía Internacional condenó el pacto como ‘sportswashing’, alertando sobre violaciones de los derechos sociales a RDC, como ejecuciones extrajudiciales por parte de fuerzas gubernamentales (al menos 250 casos), detenciones arbitrarias, torturas, restricciones a la libertad de expresión y condenas de muerte. Aunque gran parte de la violencia se atribuye al conflicto con M23 (con el apoyo de Ruanda) y grupos armados, el gobierno es señalado por abusos como ejecuciones, represión de protestas y apoyo a milicias aliadas.
Derechos humanos en cuestión
En el periodo entre enero y febrero, el gobierno de RDC denunció violaciones por rebeldes M23/Ruanda (17.000 casos, una violación cada 4 minutos y 7 millones de desplazados), pero informes deAmnistía y ONU destacan abusos mutuos: fuerzas gubernamentales con ejecuciones y torturas; represión continua a opositores y periodistas.
El FC Barcelona, orgullosa y meritoriamente según la directiva, firmó un acuerdo de patrocinio con el Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) en julio de 2025. Este convenio genera ingresos de entre 40 y 44 millones para el club hasta la temporada 2028-29.
Según este acuerdo, todos los equipos profesionales lucen el lema RD Congo-Coeur de Afrique en la parte posterior de las camisetas de entrenamiento. Que también se hayan utilizado camisetas y chándals con este mismo mensaje a los partidos puede explicarse para que esta posibilidad forme parte del convenio —no informada a los socios— o que la directiva de Joan Laporta, incluso el propio presidente, por pura empatía haya decidido dar a este patrocinio un mayor protagonismo. Además, forma parte del plan de marketing una exposición sobre la cultura y tradición deportiva del país en el Spotify Camp Nou bajo el reclamo Casa de la RDC.
Incluye más colaboraciones asociadas al Congo (RDC) con las Barça Academy y Barça Innovation Hub para formar jóvenes y entrenadores en deportes como fútbol, baloncesto y hockey, presuntamente promoviendo los valores Barça que, en el caso del Barça de Laporta, incluyen blanquear regímenes antidemocráticos y totalitarios.
Será porque también en el propio Barça de hoy el estilo de gobernanza desarrollado entre Laporta y su cuñado Alejandro Echevarria se inspira en el modelo de propaganda y secuestro de los derechos estatutarios de este tipo de regímenes absolutistas.
El acuerdo ya generó en su día un amplio rechazo a la sociedad civil congoleña para priorizar gastos en patrocinio (10 millones anuales) sobre necesidades básicas como carreteras, agua y seguridad.
Los activistas protestaron con lemas como El corazón de África sangrienta y denunciaron represión gubernamental contra manifestantes, incluyendo detenciones y torturas ordenadas por el ministro de Deportes. Para el Barça de Laporta, que ya se ha deshecho de Unicef y fulmina Acnur el próximo 30 de junio, el horizonte de los derechos humanos ya le queda muy lejos de sus referencias y valores.

