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Todos somos Mbappé

Siscu Baiges

Periodista de Solidaritat i Comunicació - SICOM, activista, cabrejat amb les injustícies
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Kylian Mbappé es un futbolista de 27 años que nació en París. Es capitán de la selección francesa. Contradice la imagen de que los futbolistas son gente con poca cultura y discurso. En la segunda vuelta de las elecciones legislativas francesas de 2024, pidió a sus compatriotas que votaran contra la candidatura de extrema derecha del partido de Marine Le Pen. «No podemos dejar nuestro país en manos de esta gente», pidió.

Hace unos días dio una lección de modales a un futbolista argentino que juega con el Benfica portugués por hacer comentarios racistas contra Vinicius Jr, compañero de Mbappé en el Madrid, en un partido que se disputó en Lisboa. Se le ha imputado falsamente que haya propuesto que su selección no participe en el Mundial de selecciones que se jugará en Estados Unidos por las barbaridades que hace el presidente de ese país, Donald Trump. Lo pusieron en poca suya en un vídeo hecho con Inteligencia Artificial y mucha gente se lo creyó porque no nos extrañaría que lo pensara.

A un hombre con estas ideas le debe repatear que en el equipo donde juega haya muchos aficionados fascistas y que justifican y aplauden el golpe de estado militar que acabó con la democracia en España hace noventa años. En agosto pasado, vio como parte de los asistentes a un partido en el Bernabeu, el estadio del Real Madrid, gritasen ‘Franco, Franco, Franco‘, con la excusa de que es el apellido del jugador argentino Mastantuono, fichado esta temporada por el equipo de la capital española. ¡Mira tú qué gracia!

Madrid y Benfica volvieron a enfrentarse el pasado día 25 de febrero. Centenares de personas se concentraron a las puertas del Bernabeu, exhibieron banderas franquistas y cantaron el Cara al Sol, uno de los himnos de los partidarios de la dictadura. Dentro del estadio las cámaras captaron a un hombre en la gradería de animación haciendo el saludo nazi, con el brazo alzado. El club ha anunciado que retirará el carné de socio a este aficionado. Por otro lado, durante el partido se desplegó una gran pancarta donde se leía «No al racismo. Respeto».

Mbappé debería presionar a los directivos del club donde juega para que condenen el racismo y también el franquismo reciclado que exhibe orgullosa la extrema derecha que campa con libertad por Madrid y otras ciudades españolas. Y nosotros le tendríamos que apoyar.

Ya puestos, tendríamos que pedir al presidente saliente del Barça, Joan Laporta, que, además de hacer cortes de manga al Madrid y a sus seguidores, los haga también a los que difunden la ideología del odio de la extrema derecha en Cataluña.

Y si un futbolista del primer equipo culé dice que no se vote nunca a partidos de extrema derecha -independentistas o españolistas- lo aplaudiremos como si hubiera hecho el más maravilloso de los goles.

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