El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha afirmado que su gobierno respeta las decisiones del Mobile World Congress (MWC) sobre la participación de empresas israelíes en el certamen. En una entrevista en TVE, Illa ha añadido que su ejecutivo apuesta por una «desescalada», condena el «genocidio» en Gaza y apela a regresar a la vía del respeto y de la legalidad internacional.
En cuanto al ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, Illa ha dicho que ha tenido «efectos muy restringidos» en el congreso porque la mayoría de los congresistas y autoridades habían llegado unos días antes. Además, ha manifestado que la existencia de un régimen represivo como el de Irán no justifica «el uso indiscriminado de la fuerza como patrón de conducta de Estados Unidos». Ante la actual situación en Oriente Medio, también ha denunciado que «no se puede gobernar el mundo con el uso de la fuerza».
En cuanto al debate sobre la responsabilidad de la tecnología, el presidente catalán ha defendido que hay que favorecer que estén orientadas al bien común, en base a principios éticos y con normas acordadas entre todos. Y ha añadido que no se deben dejar las normas en manos de empresas privadas, sino que los directivos de estas empresas deben hacerse responsables sobre la desinformación y las noticias falsas.
«Las nuevas tecnologías son positivas y se pueden utilizar para mejorar las políticas públicas, pero si no están bien orientadas se pueden usar para vigilar más a las personas, difundir falsas noticias o, incluso, desestabilizar sistemas democráticos«, ha alertado.
Movilización a las puertas del MWC
Miembros de varias entidades se han concentrado este lunes por la mañana en el exterior del MWC, en el recinto de Fira de Barcelona en L’Hospitalet de Llobregat, para protestar contra las vulneraciones de derechos humanos y lo que denominan «genocidios» vinculados al modelo tecnológico global.
Precisamente, la portavoz del Mobile Social Congress, Claudia Bosch, ha concretado que en el certamen hay «nueve empresas directamente vinculadas con el ejército» y ha interpelado al Gobierno, al Ayuntamiento de Barcelona y a la Cámara de Comercio «a no ser cómplices». Al mismo tiempo, ha puesto de relieve los efectos que conlleva la extracción de minerales en países como la República Democrática del Congo y Sudán.
La convocatoria ha acabado reuniendo alrededor de una veintena de personas, formando una especie de pasillo por donde han desfilado todos los asistentes entre pancartas contra Israel y los gigantes tecnológicos. Bosch ha reclamado «la prohibición» de Israel en este congreso y «a cualquier otro acto».

