El desarrollo es para el pueblo y el desarrollo beneficia al pueblo

Bluesky

Según los datos publicados el 19 de enero por la Oficina Nacional de Estadística de China, en 2025 el producto interno bruto (PIB) de China superó por primera vez el nuevo umbral de los 140 billones de yuanes, lo que representa un crecimiento del 5% con respecto al año anterior. El ingreso disponible per cápita de los residentes a nivel nacional alcanzó los 43.377 yuanes, con un aumento real del 5% tras descontar los factores de precios.

La situación del empleo en China se mantuvo en general estable, la garantía del bienestar social fue sólida y eficaz, y los ingresos de los residentes crecieron en sincronía con el crecimiento económico. El desarrollo de China es para el pueblo y verdaderamente beneficia al pueblo.

Muchos amigos de Cataluña han mostrado, en nuestros intercambios, un gran interés por el concepto de desarrollo que subyace a este conjunto de datos y por los logros de la modernización al estilo chino. Por ello, deseo compartir más al respecto.

Como es bien sabido, la garantía del bienestar del pueblo constituye un importante criterio para medir el nivel de modernización de la gobernanza nacional y es la base fundamental para asegurar la estabilidad social a largo plazo y el desarrollo sostenible. Como el mayor país en desarrollo del mundo, hacer realidad las aspiraciones del pueblo a una vida mejor es el punto de partida y el objetivo final de la construcción de la modernización al estilo chino.

China siempre ha situado el perfeccionamiento del sistema de seguridad social en una posición prioritaria dentro de la estrategia general de desarrollo, impulsando el desarrollo común de todo el pueblo y el disfrute compartido de los frutos de la modernización.

En 2020, China logró históricamente la victoria en la lucha contra la pobreza, sacando de la pobreza a los 98,99 millones de habitantes rurales que vivían en condiciones de pobreza, y alcanzó con diez años de antelación el objetivo de reducción de la pobreza establecido en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible.

 

Desde el inicio de la reforma y apertura en 1978, China ha logrado que alrededor de 800 millones de personas salgan de la pobreza extrema, lo que representa más del 70 % de la reducción de la pobreza a nivel mundial durante el mismo período.

 

Con el fin de consolidar y ampliar de manera sostenida los logros alcanzados en la lucha contra la pobreza y de mantener firmemente la línea de base que impide la reaparición de la pobreza a gran escala, China ha establecido el mayor sistema de seguridad social del mundo, así como los mayores sistemas de educación, de atención médica y de vivienda social urbana, entre otros.

Hasta finales de 2025, el número de personas afiliadas al seguro básico de pensiones en China alcanzó los 1.076 millones, y la tasa de cobertura del seguro médico básico se mantuvo estable en torno al 95 %, logrando que todos aquellos que deben estar asegurados lo estén efectivamente.

Los beneficios de las políticas de atención médica en favor del pueblo continúan haciéndose evidentes. Desde 2018, el Estado ha organizado once rondas de compras centralizadas de medicamentos e insumos médicos en grandes volúmenes, con una reducción promedio de precios de entre el 50 % y el 60 %. El precio medio de los stents cardíacos se redujo de 13.300 yuanes a alrededor de 700 yuanes, y los costos de exámenes médicos como la tomografía computarizada (TC) disminuyeron considerablemente, aliviando de manera efectiva la carga financiera de la población al acceder a servicios médicos. Los recursos médicos de alta calidad de China también han atraído a pacientes extranjeros a recibir tratamiento en el país, y “Cured in China” se ha convertido en tendencia en redes sociales en el extranjero.

El sistema de asistencia social también se ha ido perfeccionando de manera continua, mediante el fortalecimiento del monitoreo dinámico de la población de bajos ingresos y de la asistencia regular, así como la consolidación de medidas de apoyo dirigidas a grupos en situación de dificultad especial, como los ancianos que viven solos, los niños en situación vulnerable y las personas con discapacidad.

Tras la victoria en la lucha contra la pobreza, China estableció un período de transición de cinco años para brindar apoyo a las regiones y poblaciones que habían salido de la pobreza, asegurando su progreso y acompañándolas en el proceso. Durante este período, se ha identificado y asistido a más de 7,1 millones de personas objeto de monitoreo, logrando eliminar de manera estable el riesgo de reincidencia en la pobreza. La capacidad de desarrollo endógeno de las regiones que habían salido de la pobreza ha continuado fortaleciéndose, consolidando los logros obtenidos en la reducción de la pobreza.

China se dedica a eliminar las barreras entre lo urbano y lo rural, entre regiones y entre ocupaciones, promoviendo la igualdad en el acceso a los servicios públicos básicos. La calidad de la población ha mejorado de manera constante y el nivel de garantía educativa se ha fortalecido de forma sostenida.

Al cierre de 2024, la tasa de urbanización de la población residente en China alcanzó el 67%, lo que representa un aumento de 3,11 puntos porcentuales respecto a 2020. La población en edad laboral tiene un promedio de 11,21 años de educación, y la tasa de consolidación de la educación obligatoria de nueve años alcanzó el 95,9 %. Las matrículas de las universidades públicas chinas se mantienen, en general, entre las más bajas del mundo, y las políticas de préstamos estudiantiles continúan optimizándose.

El empleo pleno y de alta calidad no solo es un requisito intrínseco y un motor importante para el desarrollo de alta calidad, sino también un asunto prioritario para el bienestar del pueblo. En 2025, se crearon 12,67 millones de nuevos empleos urbanos a nivel nacional, y la tasa media de desempleo urbano registrada fue del 5,2 %, manteniéndose la situación laboral en términos generales estable.

La exitosa práctica de la construcción del bienestar social en China demuestra que el Partido Comunista de China mantiene siempre la primacía del pueblo, insistiendo en que el desarrollo es para el pueblo, se basa en el pueblo y cuyos frutos son compartidos por el pueblo, trazando así un camino de modernización al estilo chino centrado en el pueblo.

Esta red de protección social, que se ha ido tejiendo de manera cada vez más completa, ha elevado la sensación de logro, felicidad y seguridad de la población china, y al mismo tiempo ha aportado al mundo la sabiduría oriental y la solución china para abordar los problemas de bienestar social.

China está dispuesta a colaborar con países como España para contribuir de manera más significativa a mejorar el nivel de los sistemas de seguridad social a nivel mundial y a promover el bienestar de toda la humanidad.

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