Este viernes próximo sería una buena idea que os desplazarais a una sala de cine y vierais «Orwell. 2+2=5». El director, Raoul Peck, nos pone ante la nariz las autocracias que se están difundiendo por un mundo repleto de guerras e injusticias, antiguas y actuales. Lo hace de forma paralela a la descripción de cómo se gestó el libro «1984» de George Orwell que retrata, precisamente, un mundo en el que un Gran Hermano nos vigila y nos controla. Un Gran Hermano que nos obliga a elegir entre seguridad y libertad.
2+2 suman cuatro pero a base de torturas puedes acabar diciendo que suman 5 para que te dejen en paz. O, quizás, para que acabes convencido de que el resultado correcto de la suma es cinco. Prefieres mentir o asumir que la suma es la que te dice el Gran Hermano a cambio de preservar tu seguridad.
La extrema derecha y el autoritarismo crecen jugando con esa dicotomía que no debería existir. Seguridad y libertad no deberían ser incompatibles pero los dictadores, los autócratas y los fascistas nos lo quieren hacer creer así.
Por la película de Peck desfilan los dictadores de antes y los autócratas de ahora. No faltan ni Hitler ni Trump, Milei, Modri y todos los que quieren una ciudadanía sumisa, entregada a sus órdenes e intereses. También encontraremos las tragedias de hambre, violencia y amenazas que sufre la humanidad en tantos lugares, incluida la de la emergencia climática.
Orwell lo intuyó ya en «Rebelión en la granja» y lo remachó en «1984», libro que llegó poco antes de morir, en 1950. Han pasado 75 años y, desgraciadamente, esta última obra desprende un mensaje totalmente vigente. Tres son los lemas que pretenden imponernos los autócratas y la extrema derecha: «La guerra es la paz», «La libertad es la esclavitud» y «La ignorancia es la fuerza». Orwell los desenmascara y los desautoriza.
Orwell vino a España a luchar en el bando republicano durante la Guerra Civil en las filas del POUM. Tuvo que huir del país cuando los milicianos del POUM eran perseguidos por los comunistas en una absurda guerra interna entre republicanos que facilitó el triunfo de los franquistas. También lo refleja en «2+2=5».
Quien refleja muy bien cómo fue la represión franquista es Vicent Monsonís en su película «La invasión de los bárbaros». La Fundación Periodisme Plural la recuperó hace unos días en un debate sobre «La memoria democrática contra el fascismo». También la tenéis que ver si no lo habéis hecho, pero quien más necesita verla son esos jóvenes que dicen que, al fin y al cabo, el franquismo no fue tan malo, que la guerra civil no fue un golpe de Estado sino un hecho inevitable y que preferirían una dictadura a una democracia si económicamente las cosas les fuesen mejor.
Orwell veía venir a los lobos. Ya tenemos unos cuantos gobernando en el mundo. Debemos derrotarlos. No tienen que pasar. Dos y dos son cuatro.




