Sílvia Orriols, que pretende «salvar Cataluña», afronta un complicado problema en el Ayuntamiento de Ripoll que pone en cuestión su capacidad para liderar una administración y gestionar los recursos públicos. Según informa el diario Nació Digital, el consistorio está a punto de perder la subvención más elevada que ha recibido nunca el municipio: 2,7 millones de euros del programa PIREP de los fondos Next Generation, destinados a la rehabilitación de edificios públicos.
La subvención, concedida en 2023, estaba vinculada al proyecto impulsado por el gobierno anterior de Jordi Munell (Junts), que preveía transformar la antigua fábrica de la Devesa del Pla en un espacio ferial polivalente. Al llegar Silvia Orriols a la alcaldía, decidió congelar la iniciativa al considerarla poco prioritaria y planteó incluso renunciar a los fondos otorgados.
Después de dos años sin una decisión definitiva, el gobierno municipal de Aliança Catalana ha optado por reorientar el proyecto. La nueva propuesta consiste en ubicar la residencia de mayores, argumentando que el equipamiento actual presenta deficiencias y que el traslado permitiría ofrecer un servicio más céntrico y funcional. El coste total de la actuación se eleva hasta los 5 millones de euros.
El Ayuntamiento ya ha percibido los 2,7 millones de la subvención europea. Si el proyecto no se ejecuta dentro de los plazos establecidos, el consistorio deberá devolver el importe y, además, asumir intereses y sanciones, que podrían sumar unos 400.000 euros adicionales. La pérdida total superaría los 3 millones, una cifra especialmente relevante para un municipio con un presupuesto anual de 15,3 millones.
El pleno municipal aprobó el cambio de destino de los fondos en diciembre pasado, gracias a una votación en la que la oposición evitó bloquear una inversión vinculada a la tercera edad. Pero el problema es que Sílvia Orriols se ha dormido en los laureles y los plazos impuestos por Bruselas para ejecutar las obras vinculadas a la subvención son muy justos.
Se le acaban los plazos
Según la normativa de los Next Generation, el proyecto de la nueva residencia para la tercera edad de Ripoll debería ejecutarse y justificarse antes del 31 de marzo próximo, aunque el consistorio confía en obtener una prórroga hasta el 30 de junio. Pero la realidad es que, hasta ahora, el ayuntamiento solo ha licitado la primera fase del proyecto, centrada en la rehabilitación energética del viejo edificio. La segunda fase todavía se encuentra en redacción.
El modelo de gestión prevé una concesión privada de 40 años para el servicio y el mantenimiento de las instalaciones. Fuentes municipales admiten que cumplir los plazos es «casi imposible» y que el riesgo de perder la subvención es cada vez más elevado.

