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Dimite el DAO de la Policía Nacional, investigado por agresión sexual

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la cámara baja (Congreso de los Diputados)

La dimisión del director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, de este martes, tras trascender que se le investiga por una denuncia de agresión sexual a una subordinada y expareja, ha arrastrado a su número dos, el comisario Óscar San Juan González, a quien el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha confirmado este miércoles que ha pedido relevar.

Concretamente, la querella que ha admitido un tribunal de instancia de Madrid contra González es por presunta agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos, y la ha interpuesto una subordinada y expareja del ya ex DAO. González está citado a declarar el 17 de marzo, y los hechos denunciados habrían tenido lugar en abril del año pasado cuando, según la denunciante, González la penetró sin consentimiento.

Marlaska, sin embargo, ha asegurado en la sesión de control del Congreso este miércoles que desconocía la denuncia por agresión sexual y ha indicado que una prueba de ello es que el abogado de la víctima pidió mantenerla en secreto hasta este martes por la tarde. «Si lo hubiéramos sabido, a la mínima, al mínimo conocimiento de una circunstancia de esta gravedad, entenderíais que se le habría pedido la renuncia y si no, cese inmediato como se hizo ayer», ha afirmado.

El PP ha pedido la dimisión del titular de Interior, pero Marlaska ha dicho que solo dimitirá del cargo si la víctima le dice que «no se ha sentido protegida» o que ha entendido que él le ha «fallado en algún sentido». Preguntado por el contenido de la querella, el ministro ha dicho que incluye unos «hechos graves» que le generan una «decepción manifiesta» y ha señalado que «ahora es el momento de la justicia y del apoyo a la víctima».

La denuncia

En la querella interpuesta, la mujer explica que mantuvo una relación sentimental con el comisario González en el pasado, siendo su subordinada, y que, cuando ella decidió poner fin a la relación, «fue víctima de una conducta obsesiva de acoso y contacto no deseado que culminó con los gravísimos hechos» ocurridos el 23 de abril de 2025.

Ese día, el DAO de la Policía Nacional le habría ordenado telefónicamente que abandonara su puesto de trabajo en la comisaría de Coslada y que fuera a un restaurante donde comía con otro mando de su equipo. La mujer se unió a la mesa hasta que González pidió al otro mando que se retirara y a ella que lo llevara a su domicilio oficial en Madrid.

Al llegar, el comisario la presionó «insistiendo de forma obsesiva y manipulativa hasta conseguir doblegar la voluntad de la víctima» y que ella accediera a subir al inmueble «bajo el pretexto explícito y la promesa del querellado de que únicamente iban a ‘hablar sobre nosotros dos'». Una vez en el interior, el DAO inició «de forma inmediata un acercamiento físico de naturaleza sexual hacia la víctima», el cual ella rechazó rotundamente en todo momento.

Pese a la negativa de la mujer, el acusado adoptó «una conducta agresiva de naturaleza sexual caracterizada por violencia física e intimidación ambiental, aprovechándose de la situación de aislamiento, superioridad física y autoridad institucional que ostentaba sobre la víctima». Concretamente, González le habría introducido los dedos en la vagina mientras la obligaba a tocarle el pene.

Tras la presunta agresión sexual, la víctima asegura que sufrió un acoso constante tanto del propio DAO como del comisario Óscar San Juan González, el mando que estaba comiendo con González el día de los hechos. Este último la habría llamado en cinco ocasiones sin que ella cogiera el teléfono y, cuando consiguió contactar con ella, le ofreció escoger un nuevo destino laboral.

Según la querella, el DAO pretendía «mantener el control sobre la víctima, minimizar la gravedad de su conducta delictiva, culpabilizar a la víctima de lo ocurrido, impedir que interpusiera denuncia alguna por los hechos y ofrecer compensaciones laborales como ‘precio del silencio'».

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