El Govern de la Generalitat ha presentado una reformulación profunda del mapa sanitario catalán con el objetivo de preservar la calidad y sostenibilidad del sistema público de salud, mejorar la equidad territorial y hacer frente a los retos demográficos y asistenciales de los próximos años.
La transformación sustituye a las 43 áreas básicas de gestión actuales por 30 nuevas áreas integradas de salud, una reordenación que busca potenciar la coordinación entre atención primaria, especializada y hospitalaria y reducir fragmentaciones territoriales que hasta ahora han dificultado una respuesta homogénea a las necesidades de la población.
Reforzar la equidad y atención territorial
Según la conselleria de Salut, la reforma se enmarca en una apuesta por hacer del sistema sanitario catalán un modelo más cohesionado y equitativo, reduciendo diferencias en el acceso a servicios y recursos entre zonas urbanas y rurales. Con la reorganización, se consolidarán equipos profesionales, se reforzará la planificación territorial y se facilitará un flujo asistencial más continuado para los usuarios.
La nueva estructura de áreas integradas incluye criterios técnicos actualizados que incorporan datos demográficos, perfil epidemiológico, accesibilidad y recursos existentes, con la voluntad de cubrir de manera más equilibrada todo el territorio catalán.
Mejora de coordinación asistencial
Uno de los ejes centrales del cambio es fortalecer la coordinación entre niveles asistenciales. El modelo anterior, basado en múltiples áreas de gestión, generaba a menudo superposiciones de actividades y dificultades para la transición de pacientes entre atención primaria y hospitalaria.
Con 30 áreas integradas, la Generalitat espera establecer estructura unificada de mando y planificación para cada territorio sanitario, que permita compartir recursos de manera más flexible y ajustar la oferta asistencial a las necesidades reales de cada población.
Reacciones y contexto político
La consejera de Salut, Olga Pané, ha defendido la iniciativa como una reforma estructural necesaria para afrontar desafíos futuros, especialmente el envejecimiento de la población y el incremento de demandas complejas de salud. También ha destacado que la medida busca preservar el carácter público y universal del sistema y evitar disfunciones que puedan generar desigualdades territoriales.
Algunos sindicatos y profesionales sanitarios han subrayado que la iniciativa puede contribuir a reducir burocracia y duplicidades administrativas, pero han reclamado garantizaciones para que la transición garantice plantillas estables y suficientes para abarcar cargas de trabajo más amplias dentro de las áreas integradas.
Otras voces han puesto el acento en la necesidad de mecanismos de seguimiento y evaluación para asegurar que la reorganización no comporte desconexión con la comunidad o pérdida de proximidad en la atención, especialmente en zonas rurales con recursos sanitarios limitados.
Hacia un sistema sanitario más preparado
La reforma del mapa sanitario catalán se añade a otras medidas recientes en materia de salud pública y atención primaria orientadas a reforzar la resiliencia del sistema ante crisis sanitarias y cambios sociodemográficos. El Departamento de Salud prevé que la implementación de las 30 áreas integradas comience de manera gradual durante 2026, con acompañamiento técnico y fases piloto en determinados territorios para ajustar mecanismos antes de la extensión total.
Con este cambio, la Generalitat aspira no solo a optimizar recursos y procesos, sino también a consolidar un modelo sanitario más robusto frente a las exigencias de un futuro que combina aumento de la demanda asistencial y necesidad de sostenibilidad presupuestaria.

