En el entramado de la actualidad barcelonista, sobre todo ahora que las elecciones han dado el pistoletazo de salida, las noticias circulan abundante y peligrosamente en el cada vez más amplio margen entre el límite del concepto fake news y el de la propaganda, dejando muy lejos, casi de lado, lo que sería la realidad e incluso la verdad, conceptos pasados de moda y prescindibles, por desgracia, en el universo barcelonista.
Para Joan Laporta, por tanto, es fácil colar en la prensa engaños y sobre todo manipulaciones de enorme calibre como la referida a la calificación crediticia BBB por Morningstar DBRS para el FC Barcelona que medios como Mundo Deportivo no han dudado en interpretar como «una señal clara de confianza en la evolución financiera y en el proyecto de futuro del Barça gracias a la mejora sostenida de los resultados durante los últimos años, impulsada por una base de ingresos más sólida y una gestión más eficiente de los costes».
Alucinante, ya que los gastos se han disparado y las pérdidas, de 230 millones de euros, se han agravado en las dos últimas temporadas, dejando un rastro de 150 millones de fondos propios negativos.
Lo que hace Morningstar DBRS es evaluar las expectativas de devolución del crédito —exige una calificación BBB para no endurecer las condiciones— sobre un relato económico y financiero que se ajusta a la explotación del Spotify Camp Nou al 100% en el futuro, llegando a la conclusión de que Goldman Sachs y los inversores cobrarán de una manera u otra.
Algo diferente del saldo disponible que le quedará al Barça para sus actividades ordinarias. De momento, el Camp Nou trabaja a medias, sin la explotación del Hospitality todavía. Y Morningstar DBRS tampoco tiene en cuenta que Laporta ya ha vendido, y gastado, buena parte de las plusvalías a empresas que aseguran el mínimo para el club, pero que, como en materia de asientos VIP, Lonjas Premium y Restauración, el beneficio no se queda en la tesorería azulgrana.
Además, Goldman Sachs no tiene ningún inconveniente en seguir aumentando el crédito, como ya está haciendo, a un tipo de interés más alto y por más años. El Barça seguirá siendo un productor de ingresos y de una elevada facturación, eso que tan a menudo los periodistas deportivos confunden, sin embargo, con ganancias.
Hay que explicar, en su contexto, que la agencia se refiere exclusivamente a la calidad crediticia sobre un relato optimista y de cuento de hadas sobre la explotación del estadio que, en realidad, no integra los indicadores de la situación económica actual, deficitaria y crítica, habiendo presentado Laporta, como a los socios, una fotografía manipulada de sus estados financieros tras esconder irregularmente más de 90 millones de pérdidas del ejercicio 2024-25 al 2023-24.
El relato de Morningstar DBRS cuadra con el ilusorio y fantasioso del presidente en la última asamblea, donde no se permitió el contraste de opiniones ni la participación de los socios.
Capacidad de cumplir obligaciones
La calificación BBB en sistemas de rating crediticio indica un grado de inversión adecuado, con suficiente capacidad para cumplir obligaciones financieras, aunque vulnerable a cambios adversos en condiciones económicas o de negocio. BBB es el grado más bajo dentro de la categoría de investment grade (grado de inversión), sólo por encima de BB (grado especulativo o junk). Representa una protección moderada para pagos de intereses y principal, con un menor riesgo de incumplimiento, si bien susceptible de deteriorarse con cualquier desequilibrio. Así que el rating BBB del FC Barcelona está en el último escalón del grado de inversión, justo encima de la frontera donde empieza el bono basura (BB+).
La cuestión es que los medios colaboracionistas copiaron esta vez la nota de la web de Morningstar DBRS, pero no el FC Barcelona, que no la ha recogido ni en su web ni en ninguna de sus comunicaciones oficiales.
La causa es que otra agencia parecida, Kroll, marca de cerca a Laporta después de que el propio club le recriminara, en marzo de 2023, cuando el Barça pidió expresamente a la agencia Kroll que dejara de publicar el rating del proyecto de financiación del Espai Barça por considerarla información confidencial.
En realidad, Laporta publicó un comunicado en el que firmó «no informar nunca más de los ratings del Club» en un contexto muy delicado tras la rebaja previa del rating del proyecto (de BBB+ a BBB) en pleno estallido del caso Negreira, que contaminaba la percepción de riesgo del club y encarecería la financiación.
Así, ahora que le conviene que sí se sepa lo tiene que hacer por otros canales, llamando a periodistas de confianza y explicándoles la película que más favorece a los intereses mediáticos de la junta.
Tras aquella decisión extrema de auto vetarse la calificación crediticia, cuando otra agencia diferente de Kroll, como Morningstar DBRS, ha recuperado la BBB estable, ahora la ha camuflado con informes y alusiones.
Como siempre, el ventajismo y la manipulación: mientras pedía a Kroll que dejara de publicar un rating potencialmente incómodo, el Barça siguió difundiendo y explotando comunicativamente los ratings de DBRS que apoyaban su relato de «recuperación económica» y «confianza de los mercados».













