El rostro femenino de la pobreza: seis de cada diez perceptoras de la Renta Garantizada son mujeres

Más de un tercio de las personas perceptoras tienen menores a cargo y la duración media de la ayuda supera los cinco años

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La consejera de Derechos Sociales e Inclusión, Mònica Martínez Bravo, atiende a los medios de comunicación (ACN - Mar Rovira)

Las prestaciones de la Renta Garantizada de Ciudadanía (RGC) se redujeron el año pasado hasta las 41.500, con 82.219 beneficiarios, según datos del Departamento de Derechos Sociales e Inclusión que ha recogido la ACN. No obstante se mantiene un patrón claro: la pobreza afecta mayoritariamente a las mujeres.

Aunque los expedientes activos representen las cifras más bajas desde 2020, más del 60% de las titulares de la prestación son mujeres, un porcentaje que se eleva hasta el 80% entre las menores de 23 años. Según el Departamento de Derechos Sociales e Inclusión, la reducción de la RGC se encadena por tercer año consecutivo y responde principalmente a dos factores: la mejora del mercado laboral y la implantación y ampliación del Ingreso Mínimo Vital (IMV) estatal, que ha dejado fuera del umbral de acceso a algunos antiguos perceptores de la renta catalana. En tres años, el número de expedientes se ha reducido en más de 14.000, un descenso del 25%, mientras que el número de personas beneficiarias ha caído en cerca de 40.000.

Sin embargo, la realidad social sigue siendo frágil. Los últimos datos del Idescat sitúan a la población en riesgo de pobreza en el 24,8% en 2025, un ligero repunte que rompe la tendencia a la baja iniciada en 2021. Este contexto ayuda a entender por qué la RGC sigue siendo una herramienta clave, especialmente para mujeres con trayectorias laborales precarias, interrupciones por cuidados o contratos parciales.

Según una respuesta parlamentaria de la consejera Mónica Martínez Bravo, casi dos de cada tres titulares son mujeres, muchas de ellas con menores a cargo. De hecho, más de un tercio de las personas beneficiarias forman parte de hogares con niños, y la duración media de la prestación se acerca a los cinco años y medio, lo que evidencia situaciones de pobreza estructural.

Así pues, el descenso de la Renta Garantizada no esconde una realidad persistente: la pobreza en Cataluña sigue teniendo un fuerte sesgo de género, especialmente entre mujeres jóvenes, madres solas y mujeres mayores aún en edad laboral, que concentran buena parte de la vulnerabilidad social.

Importe y receptores del RGC

El importe medio mensual de la prestación ha aumentado de manera notable, hasta los 714 euros, un 22% más que el año anterior. Este incremento se explica sobre todo por la actualización del Indicador de Renta de Suficiencia (IRSC), que fija el umbral mínimo para vivir con dignidad. Aun así, la cuantía media continúa por debajo del IRSC actual, ya que muchos perceptores tienen deducciones por ingresos parciales o por compatibilizar la RGC con el IMV.

Pese a la subida de la prestación, la disminución de expedientes ha supuesto un ahorro presupuestario para la Generalitat de casi 38 millones de euros en 2025. El gasto total se ha situado en 355 millones, lejos de los máximos registrados en 2021, cuando se destinaron 429 millones.

Territorialmente, la RGC llega a ocho de cada diez municipios catalanes, con una media de 500 perceptores por cada 100.000 habitantes, aunque con fuertes desigualdades. Comarcas como El Bages, La Noguera o El Montsià presentan las ratios más altas, mientras que zonas como La Vall d’Aran o La Cerdanya registran las más bajas.

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