Portugal ha hablado. En una jornada electoral marcada por la polarización y una participación superior a la de años anteriores, el exlíder socialista António José Seguro se ha alzado con la victoria en la segunda vuelta de las presidenciales. Con el 99% de los votos escrutados, Seguro ha obtenido un contundente 66%, frente a casi el 34% conseguido por el líder de la derecha radical, André Ventura.
Así pues, António José Seguro será el nuevo presidente de la República Portuguesa, sucediendo a Marcelo Rebelo de Sousa, presidente de la república desde 2016 y miembro de la formación de centro-derecha Partido Socialdemócrata. La participación en las elecciones ha sido de un 51%.
Un crecimiento imparable en tres semanas
La remontada —o más bien consolidación— de Seguro ha sido el dato más analizado por los politólogos. Mientras que en la primera vuelta del 18 de enero el socialista obtuvo un 31%, en esta segunda vuelta ha conseguido ensanchar su base electoral en 35 puntos adicionales, aglutinando el voto útil de toda la izquierda y el centro moderado. Por su parte, Ventura, que partía de un 23%, solo ha conseguido sumar 10 puntos de crecimiento, lo que evidencia un techo electoral difícil de romper para el líder de Chega, el partido de extrema derecha de Portugal.
La victoria de Seguro tiene un tono profundamente emocional en la frontera con España. En Penamacor, su tierra natal, el resultado ha sido un plebiscito personal: Seguro ha arrasado con un 81,82% de los apoyos, frente a un escaso 18,18% de Ventura. Para los habitantes de La Raia, la llegada de un «hijo de la frontera» al Palacio de Belém supone una oportunidad histórica para revitalizar las políticas de cohesión territorial y los vínculos con la vecina Extremadura.
Sin embargo, el mapa no fue uniforme en el Alentejo fronterizo. En Elvas, bastión tradicional de Ventura, el candidato de Chega se ha impuesto por un margen estrecho de un punto, confirmando que el discurso de la derecha radical mantiene sus raíces en ciertos nodos críticos del interior.
¿Derrota de Luís Montenegro?
El resultado deja en una posición extremadamente delicada al actual primer ministro, Luís Montenegro. Aunque su partido (PSD) presentó a Marcas Mendes —que ni siquiera pasó a la segunda vuelta—, el fracaso de la derecha moderada y el ascenso de Ventura obligan a Montenegro a gobernar con un presidente de la República que ejercerá sutilmente de contrapeso crítico. Algunos analistas ya hablan de una derrota por delegación para el ejecutivo conservador, que ve como el Palacio de Belém vuelve a manos de la izquierda después de dos décadas de hegemonía del PSD.

