Los trabajadores del sector ferroviario se preparan para una huelga de tres días (el lunes, el martes y el miércoles) para reclamar más personal, inversiones y medidas de seguridad en las vías, aunque mantienen abiertas las negociaciones con el Ministerio de Transportes del Gobierno de España. El paro llega tras los accidentes mortales de Adamuz y Gelida y de semanas de afectaciones graves en Rodalies. Los sindicatos aseguran que están dispuestos a reunirse «hasta el último momento«, pero advierten de que solo retirarán la convocatoria si hay «avances sustanciales».
La huelga apela a más de mil maquinistas en Cataluña y se extiende a todo el sector estatal, incluyendo personal de estaciones, centros de control y administración. Además de Renfe y Adif, también afecta a operadoras privadas como Iryo y Ouigo y empresas de mercancías. Los sindicatos Semaf, CCOO y UGT denuncian el deterioro del servicio, la falta de recursos humanos y materiales y la externalización de tareas esenciales. «Las grandes palabras y buenas intenciones no son suficientes«, advirtió Semaf al inicio de las conversaciones con el ministro Óscar Puente.
Desde el Gobierno central valoran la voluntad de diálogo y mantienen reuniones durante el fin de semana, con la participación de los presidentes de Adif y Renfe. Entre las medidas sobre la mesa está el aumento de plantilla, más inversiones y cambios en protocolos de seguridad. Mientras, el Departamento de Empresa y Trabajo ha fijado servicios mínimos del 66% en horas punta en Rodalies y regionales. Los sindicatos confían en que la huelga sea un «revulsivo» para revertir una red que arrastra limitaciones de velocidad desde hace años y recuperar la confianza de trabajadores y usuarios.














