El extraño caso de la Fundación Barça, menguante en cuanto a capacidad económica, recursos y fondos propios en los últimos ejercicios, resulta inexplicable y sospechoso como las cuentas del club. Aunque guarda una inequívoca similitud con la precariedad financiera que avanza corroyendo las estructuras del Barça y que el gobierno de Joan Laporta no es capaz de evitar y mucho menos de recuperar.
A la vista de los resultados oficiales del ejercicio 2024-25 que acaban de conocerse (siete meses después del cierre a 30 de junio de 2025), la Fundación Barça ya gasta más de lo que ingresa, lo que significa que, para mantener su nivel de proyectos fundacionales, no ha tenido más remedio que usando fondos propios.
La conclusión, alarmante, es que, si mantiene esta mala dinámica en la temporada actual y registra, como en las dos últimas, resultados negativos de 2,5 millones de euros (2023-24) y de 1,7 millones de euros (2024-25), consumirá los 1,4 millones que aún le quedan de patrimonio neto para caer, como el club en manos de Laporta, en una espiral de pérdidas incomprensible.
Sobre todo, porque la mayor parte de sus ingresos recurrentes provienen del 0,7% de los ingresos ordinarios y del 0,5% de donación de la plantilla deportiva profesional, dos indicadores que han ido aumentando si no miente la memoria oficial del FC Barcelona.
Por el contrario, un resumen muy esquemático de lo que ha pasado durante este mandato en la Fundación Barça bajo el control absoluto y dirección de la primogénita de Laporta, Marta Segú, señala que las cuentas han sufrido extraños golpes de timón e incidencias igual de enigmáticas.
En el periodo entre 2021-22 y 2022-23, la Fundación Barça presenta ingresos de 18,2 millones, muy por encima de la media histórica, un gasto operativo controlado al 68,6% de los ingresos y un gasto de personal mínimo: sólo el 6,5% de los ingresos con un superávit de 5,72 millones, lo que se traduce en las reservas que hasta ahora han permitido absorber la caída en el pozo actual.
En el ejercicio 2023-24, la bajada de ingresos es del -57,3% (de 18,2 a 7,77 millones), el gasto operativo sube al 123,9% de los ingresos (insostenible), el gasto de personal sube al 17,5% y el déficit se eleva a -1,85 millones, el peor del ciclo.
Los resultados de 2024-25 consolidan este descenso e incluyen, como en las cuentas de su hermano mayor, los del FC Barcelona, correcciones y una reexpresión de los resultados del anterior, un maquillaje superficial, afirma el auditor, consecuencia de ello.errores como reconocer 300.000 € adicionales de aportación del FC Barcelona, ajustes de la clasificación de determinados gastos de proyectos entre ayudas, aprovisionamientos y otros gastos de explotación y una regularización incrementando el activo corriente (existencias, derechos de cobro) y el patrimonio neto, así como registrando adecuadamente una deuda transformable en subvención de 200.000 €. Trucos y pequeños atrás para alimentar la confusión que, igualmente, no alteran la conclusión de fondos: la Fundación entra en un escenario de déficit recurrente a partir de 2023-24 a consecuencia de la fuerte reducción de ingresos estructurales y del mantenimiento de un nivel de gasto operativo elevado, así como el de personal, el doble del ejercicio 2021-22, básicamente por el aumento de los costes de la alta dirección a partir de que la directora de la Fundación Barça, Marta Segú, se doblara el salario.
Recibe menos y gasta más
Hay que admitir que mientras el Barça recupera ingresos, que deberían traducirse en una mejora de sus recursos, la Fundación recibe menos y gasta más sin que el ahorro del gasto anual que suponía Unicef (más de un millón anual) haya repercutido positivamente como se podía suponer al sustituirlo por ACNUR (0,4 millones).
De hecho, no puede determinarse exactamente su coste real a diferencia, por ejemplo, de lo que se dedica a la Johan Cruyff Foundation y otras colaboraciones y ayudas.
Llama la atención, también, con respecto a las donaciones privadas, que en el ejercicio 2022-23 alcanzaron los 5,28 millones, récord absoluto, de los que 3,25 millones procedieron de Nike en especie, es decir, en valor de material deportivo, una cifra que cuadra bastante con este excedente que ha permitido, por ahora, no entrar en números rojos. En esta temporada 2022-23 la Fundación Barça también dejó de aportar, como hasta entonces, 0,7 millones a la Fundación Leo Messi.
¿Se puede considerar esta donación de Nike, tan generosa, de 3,25 millones, y coincidente con el periodo de mayor tensión entre la marca y Laporta por la renegociación del contrato, como una especie de palanca? Sin duda, los trazos son parecidos, ya que no mejoran el flujo de caja, sólo el balance, engordado y capaz de resistir una crisis galopante como la que ha sobrevenido, inversamente proporcional —y eso es lo que resulta tan contradictorio— al incremento de los ingresos ordinarios del Barça.
O bien la directiva ha cambiado de criterio en relación con el 0,7% y el 0,5% de la plantilla deportiva o, todo podría ser, la facturación real no es exactamente la que refleja la memoria. Sólo por poner un ejemplo, en el caso de que las ventas de BLM (170 millones) y las lonjas VIP (70 millones) no se contabilizaran, las de BLM porque ahora es más instrumento de Nike que un negocio para el Barça y los VIPS porque se trata de una venta extra y puntual, los ingresos aparentes y más reales del último ejercicio bajarían de 994 millones a 754 millones.
Y así y todo, el 0,7% que el Barça dice destinar a sus proyectos de responsabilidad social corporativa, o sea 5,2 millones, sería cuatro veces superior a la aportación realizada en el último año y muy por debajo de la ratio de la peor temporada de la década, la 2020-21, cuando el Barça sólo facturó 631 millones y subordó la Fundación con 4,28 millones. La paradoja, o más bien el cambalaje laportista, es evidente.
Por esta razón, incluso rebajando en dos millones el gasto en proyectos como Unicef y la Fundación Leo Messi y a pesar de esta inyección contable extraordinaria —no en tesorería— de Nike de 3,25 millones, la crisis financiera de la Fundación es el resultado de la brutal reducción de la aportación del club:
- 2020-21: 4,28 millones (aportaciones Club, 37% de los recursos)
- 2021-22: 3,00 millones (31% de los recursos)
- 2022-23: 4,00 millones (28% de los ingresos por actividades)
- 2023-24: 1,30 millones
- 2024-25: 1,30 millones (16% de los recursos totales)
Es como si, de vez en cuando, hubiera decidido girarle la espalda a la Fundación que, a su vez, sigue gastando de forma rígida (no baja los gastos proporcionalmente cuando caen los ingresos) mientras los costes de estructura crecen precisamente cuando más fuerte es la presión de financiación. Y sin recuperación de ingresos ni reajuste estructural, el patrimonio se agota y una fundación no puede presentar patrimonio neto negativo. Ha llegado al límite.

