Las coincidencias de Junts, PP y Vox continúan produciéndose en el consistorio que preside Josep Maria Vallès, representante del partido de Carles Puigdemont. A los acuerdos entre los tres partidos en cuestiones sobre vivienda, seguridad o derechos sociales, se añadió en el Pleno del mes de enero el rechazo a una moción de la CUP que condenaba la intervención de Estados Unidos en Venezuela, donde mató a un centenar de personas y secuestró al presidente del país, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores.
Que Junts, PP y Vox coinciden en las votaciones en los plenos municipales de Sant Cugat ya no sorprende a nadie. Lo que sí fue una sorpresa es la decisión de Jordi Puigneró, concejal de Junts y cuarto teniente de alcalde de Relaciones Institucionales, Buen Gobierno y Ciudad Digital, de hacer en castellano su intervención en el debate de la moción de la CUP. Justificó su elección lingüística diciendo que así lo entenderían los ciudadanos venezolanos que seguían el Pleno por la transmisión que se hacía en el portal web del Ayuntamiento.
«Desde Junts per Catalunya celebramos la caída de la tiranía del señor Maduro, abogamos por poner fin al régimen chavista y evidentemente creemos que esto tiene que terminar con el restablecimiento de la democracia y que sean los venezolanos los que decidan su futuro y no evidentemente cualquier otro país internacional«, dijo en el idioma de Cervantes ante la perplejidad de sus compañeros de partido. Algunos venezolanos que asistían al Pleno le aplaudieron.
Cada día se acentúa más la marginación de ERC en el gobierno que comparte con Junts y es cada vez más habitual la coincidencia de los concejales de Junts con los de PP y Vox. Elena Vila, concejala del PSC, llegó a calificar en el Pleno municipal al concejal popular Álvaro Benejam, como «segundo portavoz de Junts». ERC es casi un socio decorativo en el Gobierno y Junts normaliza los acuerdos con la derecha y la ultraderecha españolista.
Un concejal del PP, «segundo portavoz de Junts»
El propio Puigneró, que lleva la voz cantante de Junts en los plenos municipales ha ido acumulando exabruptos en redes con un tono abiertamente discriminatorio, señalando a los extranjeros y atizando el odio al diferente. Su intervención a favor del ataque de Estados Unidos a Venezuela comportó, eso sí, la queja de la concejala de ERC Esther Madrona, que la consideró insultante y fuera de lugar.
Junts se decanta por el trumpismo municipal. Josep Maria Vallès ha llegado a calificar de «fantástico hotel» el instituto B9 de Badalona donde malvivían centenares de personas en condiciones de precariedad extrema que fueron desalojadas por decisión del alcalde del PP, Xavier García Albiol.
La última jugada de Junts a Sant Cugat tiene Bellaterra como protagonista. Junts quiere anexionarse el territorio que pertenece a Cerdanyola como Donald Trump quiere hacer con Groenlandia: sin criterio económico sólido que lo avale, sin acuerdo con Cerdanyola y sin preguntar a los ciudadanos de Sant Cugat qué piensan.
El miedo a que Aliança Catalana les robe muchos votos hace que los dirigentes de Junts se derechicen cada vez más. La continuidad de ERC en el gobierno es cada vez más difícil.

