La irrupción del comunicador y escritor Bob Pop como aspirante a liderar Barcelona en Comú en las elecciones municipales ha generado un movimiento inesperado en el tablero político de la capital catalana que, según varios comentaristas políticos, preocupa especialmente al Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), dirigidos en el ayuntamiento por el alcalde Jaume Collboni.
Hasta ahora, la situación de los comunes en las encuestas y en el debate público barcelonés parecía más bien de baja intensidad, con el PSC ocupando el centro del relato progresista y los comunes en una fase de letargia tras la salida de la exalcaldesa Ada Colau. La candidatura de Bob Pop, que compite con el diputado Gerardo Pisarello para encabezar la lista de BComú para las municipales de 2027, ha transformado este proceso interno en un duelo mediático que vuelve a situar a los comunes en la agenda pública.
El fenómeno no se reduce a una simple disputa interna: la presencia de Bob Pop ha conseguido movilizar a un electorado que muchos veían desmovilizado o que se había trasladado hacia formaciones más centradas, lo que altera las expectativas tradicionales del PSC en Barcelona. En este escenario, Collboni mira de reojo hacia la izquierda más radical, consciente de que un proceso de primarias vivo y amplificado por los medios puede revertir la dinámica de «sangría de votos» que parecía beneficiar a los socialistas.
Pisarello, con el apoyo de la estructura del partido y considerado heredero natural del legado de Colau, representa un perfil más ortodoxo e institucional dentro de BComú. Por otro lado, Bob Pop aporta una cierta frescura mediática y un tono más directo y popular, lo que está ampliando la base de discusión política y devolviendo protagonismo a los comunes como actor electoral relevante.
Para los sectores del PSC que quieren mantener hegemonía en el Ayuntamiento de Barcelona y asegurar mayoría estable, esta reconfiguración interna de los comunes genera inquietud porque abre la puerta a un escenario en el que la competencia por el espacio de la izquierda se hace más intensa y menos previsible.














